Saturday, June 4, 2016

Visión y Propósito del libro de Daniel

Daniel: uno de los libros mas fascinantes del A.T. 

INTRODUCCION
            El libro de Daniel es uno de los libros más fascinantes del Antiguo Testamento. Ya que esboza la historia de unos jóvenes hebreos, que fueron llevados cautivos a Babilonia durante del reinado de Joacin rey de Judá, y no solo eso, sino que además contiene profecías apocalípticas. Esto es muy relevante ya que este aspecto no se percibe en la mayoría de los otros profetas. Esta cualidad lo hace interesante y digno de admirar y ser estudiado con sumo cuidado.
            Durante este estudio solamente nos enfocaremos en la parte introductoria.  Analizaremos  el título, y lo que ello significa y el mensaje que se halla en el mismo. Seguidamente se presentara el autor, y debido a que ha habido mucho debate sobre quien fue el mismo, veremos las diferentes posturas al respecto y las razones que se dan para afirmar quien fue su autor. Algo que no puede faltar es el marco histórico en el cual se desarrollaron los eventos  para saber cómo fue que Daniel llego a Babilonia y todo lo que tiene que ver con  la escritura del libro. Por último, y no menos importante descubriremos el tema principal que se presenta desde el primer hasta el último capítulo.


Titulo
            El libro de Daniel aunque en el canon Judío se ubica en los escritos, es un libro de profecía, y “lleva el nombre de su protagonista”[1], el cual a la vez fue su autor. Aunque no daremos detalles con respecto a esto ya que lo haremos más adelante.
            Se puede observar que muchos libros del Antiguo Testamento llevan el nombre de su autor y esto se puede ver en los profetas, como es el caso de Isaías, Jeremías Oseas, Jonás entre otros más.   Sin embargo el hecho que lleva el nombre de su protagonista, no siempre indica que haya sido el que lo escribió como es el libro de Ester y Job.
            Mediante el titulo de este libro podemos ver un mensaje en el mismo, ya que el nombre Daniel significa “Dios es mi Juez”[2]. La nación israelita estaba pasando por una situación difícil ya que estaban en manos de sus enemigos, por sus malas decisiones y por haber desechado la dirección de Dios. Y en ese panorama de tristeza y tribulación muchos se podían preguntar ¿Dónde está Dios? ¿Que de las promesas que les hizo a Abraham y David?  Empero,  Dios iba a juzgar a su pueblo, y nuevamente iba a tener misericordia de ellos, dándoles otro tiempo de oportunidad, en el cual ellos pudieran reconocer sus errores y volverse a él. Lamentablemente, la historia ha demostrado que ellos no aprovecharon su oportunidad, pero aun así Dios sigue manifestó  su deseo de juzgar a su pueblo con el propósito absorberlos si ellos le aceptan y se apartan del mal.

Autor
            Durante muchos años ha habido debates y polémicas sobre quien fue el autor del libro de Daniel.  El hecho es que hay muchos que piensan que el autor de este libro fue alguien que vivió por el siglo II y hay otros que creen que fue el mismo Daniel su protagonista. Presentaremos las razones que dan cada uno de estos grupos y veremos cuál es la más razonable.
            Comenzaremos con la postura de que el autor de Daniel fue un judío del siglo II. Los teólogos que  creen esto, entre las razones que presentan, ellos razonan que: como un hombre va a conocer el futuro y lo que va a suceder en  cientos de años después de su muerte. Y es cierto ningún hombre puede saber lo que va a suceder en el futuro. Sin embargo  ellos no quieren reconocer que “hay un Dios en los cielos el cual revela todos los misterios” Daniel 2: 28, y ese si es capaz de saber lo que va a suceder  en el futuro, porque es Dios omnisapiente, y sabe con exactitud el fin desde el principio.
            Ellos lo ubican en el segundo siglo en base a una declaración de aparece en 2Macabeos como cumplimiento de la profanación del templo y del santuario por Antíoco Epifanes un rey Sirio. Es cierto que el profanó el santuario durante un periodo de tres años y medio y sacrificó animales inmundos. Pero la profecía dada por Daniel  es muy amplia y hay muchos otros detalles que no encajan con este rey. Se puede observar también que en cierta ocasión Jesús habla de la abominación desoladora y hace alusión a Daniel y lo ubica en el futuro, dando a entender que aun no se había cumplido.
            A través de los siglos, se ha visto que las profecías de Daniel no solamente llegaban hasta el siglo II A C, sino mucho más que eso, hasta el fin de este mundo porque es una profecía escatológica. Después del segundo siglo, llego el imperio Romano, luego llegaron los bárbaros, invadieron al imperio romano y se apoderaron del mismo, siendo diez naciones como especificaba la profecía. Después de eso surgió  la Roma papal derribando a tres de esos reinos: los Hérulos, Vándalos y Ostrogodos que eran arrianos y durante 1260 años estuvo dominando.
Y así consecutivamente todo se fue cumpliendo al pie de la letra. Las personas que dicen que Daniel no podía predecir el futuro, sino que él escribió después que habían pasado los diferentes reinos que habían dominado antes del siglo II, no pueden contrarrestar lo que sucedió después, porque de igual manera Daniel no vivió para contarlo como una profecía apostelesmatica.
Hay otras objeciones que presenta la crítica con respecto a la autoría de Daniel. Como son los argumentos lingüísticos y filosóficos, argumentos teología y argumentos  exegéticos. “En resumen, la crítica a pretendido demostrar infructuosamente que el libro de Daniel fue escrito durante el periodo de los macabeos  como Vaticinia post eventum por alguien que no estaba totalmente familiarizado con los hechos históricos y a eso se deben los errores históricos que supuestamente se le atribuyen” [3]
            Hay otro grupo de teólogos que si afirman que el autor fue Daniel su autor y las razones que se dan son las siguientes: en primer lugar Daniel en muchos pasajes habla en primera persona, mencionaremos algunos de ellos. En el capitulo dos, cuando le va a interpretar el sueño del rey dice: “Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes, sino para que se dé a conocer al rey la interpretación, y para que entiendas los pensamientos de tu corazón”. Daniel 2:30. “En el año tercero del reinado del rey Belsasar me apareció una visión a mí, Daniel, después de aquella que me había aparecido antes”. Daniel 8:1.  “Y yo Daniel quedé quebrantado, y estuve enfermo algunos días, y cuando convalecí, atendí los negocios del rey; pero estaba espantado a causa de la visión, y no la entendía”  Daniel 8:27.
            Estos versículos tienen algo en común y es que el profeta aquí no habla en tercera persona como en muchas ocasiones sino que habla en primera, dando a entender que el mismo que estaba pasando todas esas experiencias es el mismo que las estaba escribiendo. Si el autor hubiera sido otro personaje indudablemente siempre habría usado la tercera persona en todo el libro en lugar de la primera.
            Otra de las razones es el amplio conocimiento que se tiene de todos esos acontecimientos, ya que recoge muchos años de historia como señala el Doctor Shea: “la primera fecha que se registra en el libro, al comienzo del capítulo 1 corresponde con el 605 a. C. de nuestro calendario. La ultima fecha, la que acompaña la profecía  (Daniel 10:1) corresponde al 536 a. C. esto nos da un periodo de tiempo de casi setenta años.”[4]  Indudablemente alguien que hubiera vivido en ese tiempo podría saber con exactitud esos acontecimientos.
            Por otra parte  Daniel vivió en medio de dos imperios mundiales. Únicamente alguien hubiera pasado por esas experiencias podía escribir un relato tan detallado y abundante.  Suponiendo que se escribiera en el siglo II ya para ese tiempo difícilmente habría permanecido toda esa información en la mente de algún individuo. Por otro lado “el conocimiento de esos hechos se perdió después del siglo VI., pues no se registró en otra literatura  antigua posterior.”[5]
            Lo que Jesús dijo a cerca de Daniel también es bien importante y digno de tomar en cuenta: “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)”, mateo 24:15. Aquí Jesús le esta confiriendo la autoría a el mismo Daniel y aun cuando aparecía en los Escritos de los judíos él le llama profeta. Estas palabra de Jesús deben ser más que suficientes para confirmar que su autor en el mismo Daniel y todo aquel que crea en Jesús creerá esto también, independientemente de lo que digan otras personas.
            Daniel era un joven Judío que vivía en Jerusalén. Durante su niñez había sido educado como cualquier otro israelita bajo la ley de Dios. Y cuando ya era un adolescente, fue llevado cautivo junto con otros muchachos a Babilonia,  para servir a esta nación. Era un joven dotado de buenas cualidades, sabio, inteligente y de buena apariencia física, estas cualificaciones fueron motivo de su elección para permanecer en el palacio real. “su alcurnia real, la hermosura de su persona, sus adquisiciones en sabiduría, y su idoneidad para estar en la corte del un rey cuando fue llevado a Babilonia”[6], fueron elementos claves en la elección de este profeta, para ser siervo de Nabucodonosor.
            Junto con el habían otros que se llamaban Ananías, Misael y Azarías. Y estos cuatro no fueron los únicos jóvenes en ser  llevados a Babilonia, había otros, pero ellos se destacan por su lealtad al Dios todopoderoso, deciden mantenerse fiel a pesar de lo que fuera. “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse. Daniel 1:8. No solo él se lo propuso, sino también sus compañeros y como consecuencia de eso Dios los recompensó.
            Daniel tuvo que experimentar la separación de su familia. No tenemos mucha información al respecto sobre esto, sin embargo debió ser difícil para un joven llegar a otro sitio diferente, donde había otro idioma, otra cultura, otros dioses. Pero la preparación previa que había tenido en su patria, lo había capacitado para enfrentar el futuro.
            Posiblemente al llegar a Babilonia fue castrado, aun cuando no se menciona esto en la escritura. Pero como él y sus amigos fueron entregados al jefe de los eunucos, de una manera razonable  el jefe de los eunucos, también los hizo eunucos. Hay algunos teólogos que piensan que así fue. De hecho en todo el libro, no se menciona en ningún lugar que Daniel estaba casado o que tuviera algún hijo.
            Daniel tenía muchas razones por las cuales desanimarse y vivir una vida desordenada en Babilonia. Estaba lejos de su hogar, su pueblo había sido destruido y llevado cautivo por una nación pagana que adoraba Dioses falsos, posiblemente fue castrado, sin esperanzas de tener un hogar ni hijos. Pero a pesar de todas esas cosas negativas el resolvió firmemente ser leal a Dios y obedecerlo. Es un digno ejemplo para hoy día que los hijos de Dios debieran imitar, ya que al igual que Daniel Dios tiene grandes cosas para ellos, solo que a veces las dificultades tan adversas no dejan ver más allá. Pero el seguir ese ejemplo de fidelidad a Dios, los hará resplandecer como la luz de la aurora en medio de la Babilonia espiritual. 

  
Marco Histórico
            El pueblo de Israel había estado esclavo en Egipto durante 400 años, y Dios los liberó de mano del faraón y los introdujo en la tierra prometida. Durante un tiempo fueron gobernados por los jueces que llegaron a ser doce, pero a la vez tenían un gobierno teocrático, Dios era su rey. Sin embargo y a pesar de eso llego el momento que al igual que las naciones vecinas quisieron un rey y Dios se lo concedió.
            El primer rey fue Saúl, después David y posteriormente su hijo Salomón. Durante el reinado de estos tres, el reino se mantuvo unido, pero una vez llegado Roboam hijo de Salomón el reino se dividió en dos: el reino de Judá que tenía la tribu de Judá y Benjamín y el reino que Israel con las otras diez tribus. Con el paso del tiempo Israel fue destruido por los asirios, “Samaria, la capital, resistió  durante tres años y luego sucumbió en 722 a. C. Sargón forzó a los israelitas a trasladarse hacia las regiones orientales de Asiria y los reemplazó por pobladores asirios de origen babilónico y la región de Kutha, los futuros samaritanos.”[7] y ya para el tiempo de Daniel solo quedaba la nación de Judá.
            Ahora bien, después que Asiria y Egipto, dos grandes poderes se habían debilitado. Comenzó a surgir otro poder mundial, “el imperio neo-babilónico tubo su comienzo en el año 626 a. C con el ascenso de Nabopolasar, el padre de Nabucodonosor II. Nabopolasar como el mismo admite, no era de origen noble o real sino que procedía de una familia humilde”[8].
            Nabopolasar había consolidado su reino y se había fortalecido muchísimo. Y en ese tiempo que él estaba consolidando el reino, se hizo una revuelta por Egipto y el envía a su hijo Nabucodonosor para que la sofocase y diese muerte a los rebeldes. Nabucodonosor cumplió su misión y fue capaz de poner en orden a estas personas revoltosas, y a la misma vez aprovechó esa oportunidad para tomar otras ciudades, entre ellas estaba Judá de donde era Daniel.
            En medio de toda esta conquista Nabucodonosor se entera que su padre  Nabopolasar  muere. Por lo tanto se dirige a Babilonia y atraviesa el camino más corto, que era por el desierto, el cual era un lugar peligroso y a la vez difícil para viajar, por las condiciones del terreno y otros factores,  pero era la manera más rápida de llegar. Probablemente el agarró este camino para que otra persona no le usurpase el trono.
            Nabucodonosor tuve éxito al llegar a su nación y pudo tomar las riendas del reino. Sin embargo cuando el parte, no deja el ejercito a la deriva sino que lo deja  todo bien organizado y los prisioneros en manos del general del ejército para que el los condujese a Babilonia. En esa primera deportación además de llevarse a los jóvenes pertenecientes a la clase real también se llevaron utensilios del templo como fueron los vasos de oro.
             Daniel ubica este acontecimiento en “el  tercer año de Joacin rey de Judá” Daniel 1:1 que equivale al 605 a. C. Este rey hizo lo malo ante los ojos de Dios. Nabucodonosor en ese momento no lo mata sino que le permite seguir reinando pero bajo su poder. Al cabo de tres años Joacin se rebela, llegan las tropas caldeas y le dan muerte y en su lugar ponen en su lugar a Joaquín su hijo.
            Ahora  bien, al  comparar la  declaración de Daniel  sobre la llegada de los caldeos a Judá con la declaración de Jeremías 25:1, encontramos una aparente contradicción ya que Jeremías lo ubica en el cuarto año de su reinado y Daniel en el tercero. Durante mucho tiempo los teólogos trataban de explicar esto, de diferentes maneras. Sin embargo la arqueología ha sido de mucho ayuda ya que ha ayudado a solucionar  esta discrepancia “Se ha resuelto la dificultad al descubrir que los reyes babilonios, como los de Judá de ese tiempo, contaban los años de sus reinados según el método del "año de ascensión". El año en el cual un rey babilonio ascendía al trono no se contaba oficialmente como su 1er año, sino sólo como el año cuando subía al trono, y su 1er año, es decir su 1er año calendario completo, no comenzaba hasta el próximo día de año nuevo, cuando, en una ceremonia religiosa, tomaba las manos del dios babilónico Bel.”[9]
            Joaquin fue el rey que siguió  a Joacin en el trono, pero su reino fue de corta duración, tres meses. Ya que el al igual que su padre hizo las cosas malas delante de los ojos de Dios. Por lo tanto subió contra él los caldeos y también Nabucodonodor y sitiaron la ciudad. “entonces salió Joaquín rey de Judá al rey de Babilonia, él y su madre, sus siervos, sus príncipes y sus oficiales; y lo prendió el rey de Babilonia en el octavo año de su reinado” 2reyes 24:13. “El, junto con miles de los principales ciudadanos de Judá, fue llevado cautivo en el año 597 a. C”[10]
            Luego que este rey fue llevado cautivo, Nabucodonosor colocó en su lugar a Matanías que era tío de Joaquín, pero su nombre le fue cambiado a Sedequías. Este rey a pesar de todo lo que había pasado el también hizo lo malo ante los ojos de Dios. “Sedequías, evidentemente trató de permanecer leal a Babilonia. Sin embargo, debido a su debilidad y vacilación no pudo resistir durante mucho tiempo las propuestas de Egipto y los sentimientos antibabilónicos de sus principales consejeros. Como resultado de esto, Nabucodonosor cansado ya de las repetidas revueltas de Palestina, decidió acabar con el reino de Judá. Durante dos años y medio los ejércitos de Babilonia asolaron la tierra de Judá, tomaron y destruyeron las ciudades, incluso Jerusalén con su templo y sus palacios, y llevaron cautivos a la mayoría de los habitantes de Judá en el año 586 a. C.”[11] Esta fue la tercera  y última invasión Babilónica a Jerusalén.
            En el transcurso de esos años Daniel fue educándose allí en Babilonia, aprendiendo la lengua y la cultura de los caldeos. Su nombre se le cambio a Belsasar que significa: "Bel proteja su vida [la del rey]"[12] y el de sus amigos también fue cambiado. Con el propósito de cambiarles su identidad, pero aun así no cambiaron sus principios y su lealtad a su Dios. Por eso Jehová los recompensó y sobresalieron entre los demás siendo diez veces más inteligentes.
El ambiente en el cual Daniel vivió era pagano, y politeísta, con costumbres y prácticas en contra de las leyes de Dios. Tuvo que tratar con un rey terco y orgulloso, y Dios a través de Daniel le dio el mensaje a este rey, el cual se convirtió al Dios verdadero. Daniel, vivió no solamente durante l imperio babilónico sino también durante el dominio medo persa en donde ocupó funciones reales debido a su honestidad y habilidades que Dios le había dado y que había desarrollado. En fin la vida y el ambiente en el cual el vivió fue difícil y complicado pero aun así supo poner en alto el nombre de Dios.

Tema
Daniel, es un libro profético, y  a diferencia de los profetas de su tiempo sus profecías son un tanto diferentes. Ya que son profecías apocalípticas y las profecías de los otros profetas se las cataloga como profecías clásicas por diversas razones, y la diferencia que se puede observar entre ellas. Por ejemplo la profecía clásica regularmente era condicional y para el pueblo de Israel y algunas naciones vecinas, la apocalíptica es de ámbito mundial y va desde el día del profeta hasta el tiempo del fin y la segunda venida de Jesús, además es incondicional y se dicen las cosas como realmente van a suceder.
Pues bien, cuando Daniel escribe su libro, es en medio de un ambiente tenso y caótico para la nación de Judá. Exiliados, viviendo en una nación extranjera. Su ciudad destruida junto con el templo, ¡y eso que eran la nación que servía al Dios verdadero! Sin embargo sus mismas malas decisiones, condujeron al pueblo a esta crisis.
Hay un tema central, que se puede observar desde el capitulo uno hasta el doce. Viendo, desde el capitulo uno se nos dice: y el Señor entregó en sus manos a Joacin rey de Judá y parte de los utensilios de la casa de Dios” Daniel 1:2, aquí dice el mismo Dios fue el que entrego en manos de Nabucodonosor a la nación de Judá.  ¿Cómo es posible esto si Judá era su pueblo especial y la Babilonia era una nación pagana? Es más, anteriormente Dios había liberado a los israelitas de manos de sus enemigos y le había dado la victoria. Sin embargo en esta ocasión fue diferente. Nabucodonosor no ganó la victoria, simplemente por su poder militar, o porque tuviera un gran ejército, sino porque Dios, se la entregó en sus manos.
Esto indica algo y en que: “Por encima de las fluctuantes escenas de la diplomacia internacional, el gran Dios del cielo está en su trono "silenciosa y pacientemente" cumpliendo "los designios y la voluntad de él"[13] , es él, el que está al control de los acontecimientos en esta tierra. Como dijera Daniel: “el es el que quita reyes y pone reyes” Daniel 2: 21.  Tratando de expresar cual es el propósito de Daniel Grau lo señala de la siguiente manera: “el propósito del libro de Daniel es enseñar la verdad de que  incluso cuando el pueblo de Dios se halla cautivo en manos de paganos, Dios sigue siendo soberano Señor de señores  y Rey de reyes, y, por consiguiente, quien dispone de los tronos y de los imperios.”[14]
Esto era algo bien difícil de aceptar. Porque si Dios estaba con ellos porque les permitía pasar por esos sufrimientos. Bueno, había muchas razones para ello, siendo la principal la desobediencia. Si ellos se hubiesen mantenido fieles a Dios guardando su pacto y  haciendo su voluntad no habrían pasado por esa triste experiencia. Debían aprender algo y es que muchas de las promesas de Dios eran condicionales, y si querían ser bendecidos habrían de cumplir con su parte, de lo contrario, la protección de Dios se retiraría de ellos y quedarían a merced de sus enemigos.
La dirección de la historia por parte de Dios se puede observar de diferentes maneras. La más peculiar es a través de los reinos que habrían de dominar al mundo. Sin embargo este pre conocimiento de Dios no significa que de una manera arbitraria el determine que las cosas serán así, sino que como él sabe el fin desde el principio, también nos lo da a conocer a nosotros con un propósito y es que nosotros reconozcamos su poder y que él es Dios soberano y que a la misma ves cooperemos en el plan de la salvación y tengamos la certeza de que lo que falta por cumplirse se cumplirá.
También se puede ver que Daniel al escribir el su libro lo hace de una manera organizada. En los primeros seis capítulos se encarga de la parte histórica, aunque el capítulo dos contiene profecía, pero igual es una historia. Y los otros seis capítulos finales son proféticos. En algunas ocasiones el no sigue un orden cronológico, ya que su enfoque no es la cronología sino en el mensaje como en sí.
En ese orden además se puede visualizar el quiasmo. “un quiasmo es una estructura en la que la primera sección guarda una correspondencia con la última sección, la segunda con la penúltima, la tercera con la antepenúltima, etcétera.”[15]
El quiasmo que encontramos en Daniel es el siguiente: “A. Daniel 2: profecía del levantamiento y caída de los reyes. B. Daniel 3: Narración de la persecución de los compañeros de Daniel. C.  Daniel 4: profecía de la caída y el levantamiento del rey Nabucodonosor. C. Daniel 5: profecía sobre la caída del rey Belsasar. B. Daniel 6: Narración acerca de la persecución de Daniel. A. Daniel 7: profecía sobre el levantamiento y la caída de los reinos.”[16]
Es sorprendente ver este patrón que sigue el profeta al escribir, ya que de cierta manera ayuda al estudiante de la biblia a bosquejar el libro para estudiarlo organizadamente. En fin podemos concluir diciendo que el libro de Daniel, juega un papel importante en la profecía apocalíptica y la comprensión correcta del mismo capacitará al individuo para enfrentar los últimos días de la historia de este mundo.




CONCLUSION
                  El libro de Daniel ha sido atacado durante muchos años. Teólogos reconocidos y expertos han negado su autoría por parte del mismo Daniel y no solo eso sino que también parte de sus relatos, como algo que no existió. Sin embargo hemos podido ver que la misma Biblia habla por sí sola y también el mismo testimonio de Jesús respecto a la veracidad del mismo libro.
                  Hoy como nunca antes deben estudiarse las profecías apocalípticas como es Daniel. Ya que estamos viviendo al final de los siglos y Cristo esta cerca a las puertas. Al estudiarla podemos ver como Dios ha conducido a su pueblo en el pasado, como lo conduce en el presente y como lo conducirá en el futuro. A la misma vez al ver el cumplimiento de las mismas nos asegura que lo que falta por cumplirse también se cumplirá.




BIBLIOGRAFIA
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Doukhan, Jacques B. Secretos de Daniel. Traducido por Miguel A. Valdivia. Bogotá            Colombia: Grupo OP Graficas S.A., 2008.
Grau, José. Las profecías de Daniel. Barcelona: Ediciones Evangélicas Europeas, 1977.
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Maxwell, C. Mervyn. El porvenir del Mundo revelado 3 ed. Coral Gables Fla.: Asociación       Publicadora Interamericana, 1990.
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Reid, George W., ed. Entender las sagradas Escrituras. Doral Fla.: Asociación Publicadora             Interamericana, 2009.
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White Elena G. Profetas y Reyes. Mountain View, Calif.: Pacific Press Publishing             Association, 1957.








                  [1] Humberto, Rasi M., Comentario Bíblico Adventista 4ed. (Boise, Idaho.: Publicaciones Interamericanas, 1987), 771.
                 
                  [2] Ibid., 786.

                  [3] Elvis L. Carballosa, Daniel y el reino mesiánico (Grand Rapids Mich.: Publicaciones Portavoz Evangélico, 1979), 17. 


                  [4] William H. Shea, Daniel un enfoque cristcéntrico (Doral Fla.: Asociación Publicadora Interamericana, 2010), 33.
                 
                  [5] Ibid., Rasi 771.

                  [6]  B. H. Carroll, Daniel y el periodo Intertestamentario (Barcelona: Editorial Clie, 1986), 25.


                  [7]  Jacques B. Doukhan, Secretos de Daniel. Traducido por Miguel A. Valdivia. (Bogotá Colombia.: Grupo OP Graficas S.A., 2008), 15.

                  [8]  Elvis L. Carballosa, Daniel y el reino Mesiánico (Grand Rapids Mich.: Publicaciones Portavoz Evangélico, 1979),  25.

                  [9]  Ibid., Rasi 776.

                  [10] Ibid., 773.
                 
                  [11] Ibid., 773.
                 
                  [12] Ibid., 787.

                  [13] Elena G. de White, Profetas y Reyes (Mountain View, Calif.: Pacific Press Publishing Association, 1957), 366.
                 
                  [14]  José Grau, Las profecías de Daniel  (Barcelona.: Ediciones Evangélicas Europeas, 1977), 19.

                  [15] George W. Reid ed., Entender las sagradas Escrituras (Doral Fla.: Asociación Publicadora Interamericana, 2009), 147.

                  [16]  Ibid Shea, 30.

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