Saturday, June 4, 2016

¿ Quién es el Mayor?

            ¿QUIÉN ES EL MAYOR?



                                                          11/8/2011

                                                       Introducción
               
           A través de esta investigación analizaremos unos de los temas que más importante  
consideraban los discípulos de Jesús. Había una inquietud en ellos una meta a la cual llegar, sus
corazones egoístas ambicionaban tener un puesto de eminencia en el cual las demás personas
pudieran reconocer su supremacía. Durante muchos siglos la nación judía había esperado al
mesías prometido. Como un rey que vendría y los  libertara del yugo de opresión romana. Con la
llegada de Jesús estos hombres habían reconocido que era una persona diferente, su manera de
hablar sus acciones y su poder deslumbrante, usado para beneficio de las demás personas
afianzaban su esperanza de que Jesús debiera ser el rey prometido. Sus  corazones no
comprendían su misión, no tenían la mira en las cosas de arriba, sino en las de la tierra, a tal
grado que se pusieron a discutir para ver  quién de ellos ocuparía el lugar más alto en el reino.
Jesús previendo al gran mal al que estaban inclinados les puso una ilustración que los dejaría
perplejos, una ilustración que les mostraría el camino hacia la grandeza. Es el propósito de este
estudio analizar esta faceta importante en la vida de Jesús y sus discípulos y ver qué lecciones
importantes nosotros hoy día podemos aprender de la misma, ya que hoy  se repite la misma
historia, hay hombres y mujeres que luchan por tener el primer lugar en todo e impera el mismo
espíritu que una vez impulsara a Satanás a su rebelión en el cielo por ocupar el primer lugar por
eso es necesario que una vez más vayamos a la palabra de Dios analicemos su problemática y
veamos cómo lo podemos aplicar hoy día a nuestra vida.




El anhelo  de los discípulos
        
Durante cierto tiempo los discípulos habían andado con Jesús siendo testigos oculares de su
 poder al sanar los enfermos, devolver vista a los ciegos, dar vida a los muertos y alimentar a
una multitud hambrienta. Este es el rey que necesitamos pensaban, y creían que Jesús
establecería su reino aquí en la tierra . Ahora había una pregunta que navegaba en sus mentes
y les dieron rienda suelta a sus pensamientos, dejando que ellos contralaran sus palabras y
actos. ¿Quién sería el mayor de todos? ¿Quién ocuparía el puesto de mayor importancia o se
sentaría al lado de Jesús? Vale la pena que analicemos si  esta inquietud de quien sería el mayor
 era referida al reino futuro de Dios o quien sería el mayor de entre ellos mismos. Al leer Mateo.
 18:1-5 nos da la impresión de que era el mayor en el reino de los cielos pero al estudiar Marcos
 9: 33-37 no hace alusión al reino de los cielos sino a quien sería el mayor entre ellos. Una cita
 secundaria nos dice lo siguiente: los discípulos se consideraban como los más encumbrados
dignatarios del reino. El tener un elevado puesto en el reino futuro de su imaginación, ocupaba
 el primer lugar en sus pensamientos[1]. Por otro lado otra fuente nos afirma: La pregunta apunta
 a las órdenes de grandeza, que estaban aquí y ahora, entre nosotros, con respecto al reino de
 Dios[2].Tenemos estas dos tensiones, entonces la pregunta es  ¿cuál es la correcta? Al hacer un
 análisis cuidadoso podemos afirmar que las dos están correctas porque su interés en la
 supremacía y en el primer lugar era tanto presente como futuro y esto lo podemos ver un
 tiempecito después cuando Salome madre de Jacobo y Juan vino con una petición a Jesús de
 que sus dos hijos estuviesen a su lado en su reino glorioso[3]. Otra cosa que también pudo haber
 influido en todo esto fue la transfiguración, es interesante notar que tanto Mateo como
 Marcos colocan este suceso después de la transfiguración allí aunque fueron nada más tres de
 los discípulos los que habían participado de este evento pudieron ver el reino de Dios con
 poder[4]. Así que este fue otro elemento que afianzó la esperanza de ellos en un reino y por eso
 aumentaba más el deseo de ellos de ser el mayor. Marcos nos afirma que mientras venían por el
camino discutían este tema, aunque  Jesús recientemente  les había hablado de sus sufrimientos
les había dicho todo lo que él tenía que afrontar y sufrir con el fin de salvar al hombre pero sus
 mentes estaban entenebrecidas por el pecado su anhelo de implantar un reino y tener a Jesús
 como su rey no los dejaba apreciar la grande obra que el Mesías realizaría a favor de la raza
 caída. Satanás los tenía enceguecidos  implantaba en los discípulos su  mismo espíritu de
 discordia  para que fueran desviados de su misión. La previa discusión que habían tenido entre si
 no había resultado en nada bueno solamente había traído recelos, quizás pensaban que  sus
 buenas cualidades, actitudes, su habilidad para hacer algo  eran los caracteres tomados en cuenta
 para ser el mayor, sin saber que el cielo tiene una medida diferente para lo que es la verdadera
 grandeza, posteriormente Jesús les mostraría cuales eran las cualidades para ser el mayor. En
 su pregunta  a Jesús podemos notar esa ambición que había en sus corazones,  así que le
 trajeron la inquietud a su maestro. En esta pregunta podemos ver el egoísmo, el amor propio,
 la rivalidad y también podemos decir que en cierto punto hay algo de curiosidad el querer
saber. Pero el verdadero propósito de esta pregunta era saber con el propósito de ridiculizar y
 decir mira yo soy el mayor, el mejor, el más grande en fin el primero. Ellos estaban
desenfocados por completo, ya que la misión de Jesús no era venir a establecer un reino
 terrenal y mucho menos darle un lugar a alguno de ellos de eminencia, sino salvar a la
humanidad, empero ellos comprenderían esto un poco más tarde y su anhelo en lugar de ser
el mayor cambiaria completamente a ocupar el lugar de siervo al igual que su maestro Cristo
 Jesús.

Un niño en medio de ellos
             
Los discípulos estaban ansiosos por saber la respuesta de Jesús, sus corazones agitados
cada vez, latían con más fuerza, sus oídos atentos para  escuchar, ese nombre que según ellos,
 creían su maestro pronunciaría. Pero rápidamente cambio el panorama, Jesús quería enseñarles
 una lección acerca de la verdadera grandeza y que el reino de Dios no consiste en puestos
 elevados sino en una relación íntima y estrecha con Dios  y como consecuencia de ello un
cambio en la conducta y corazón humanos. Pero antes de la palabra viene el silencio.  Podemos
ver a Jesús haciendo una breve pausa,  contemplando el rostro de los discípulos leyendo sus
pensamientos y volteando su cabeza al contemplarlos uno pero mientras giraba su cabeza  vio
algo que le llamo la atención, un niñito. El texto no nos da detalles que de quien era este niño, ni
su edad, ni siquiera quienes  eran sus padres. Quizás por lo mismo de que antes no les daban
importancia a los niños y a las mujeres por esa razón el autor no escribió su nombre, un indicio
de esto lo podemos ver en la alimentación de los cinco mil que no se contaban las  mujeres y los
niños. Jesús quedo fijamente mirándole y le llamo, inmediatamente  llego a él y Jesús lo puso en
medio de ellos. Al mirar esta escena quedaron  desconcertados,  no comprendían porque su
maestro hacia esto, quizás entre ellos mismos se preguntaban que querría Jesús hacer ahora. El
niño llego tímidamente hasta aquel lugar y quedo en el medio al lado de Jesús, miraba hacia su
alrededor contemplaba a estos hombres grandes y robustos y el de estatura pequeña. Él podía
percibir un contraste marcado en  el rostro de aquellos llamados discípulos y este bondadoso
señor a quien ellos llamaban su maestro.  Un detalle que no menciona mateo pero que si lo
registra Marcos  es que Jesús lo tomo en sus brazos. Podemos imaginar un niño de 3 o 4 años
entre los brazos de Jesús, lo abraza, lo aprieta contra su pecho, le hace cosquillas el niño ríe y
juega con él, mientras los discípulos miran la escena y quedan boquiabiertos y su mente envuelta
en la imaginación sin entender nada. Esto contrastaba drásticamente con ellos eran hombres
rudos y toscos, solamente se fijaban en el bien personal sin importar el prójimo y mucho menos
eran capaces de demostrar amor hacia un pequeñuelo; esto lo podemos ver  en otra escena
cuando  les traían niños a Jesús para que el orase por ellos y los bendijera y los discípulos los
reprendían, creían que los niños no tenían importancia que solamente las personas mayores eran
quienes tenían derecho a escuchar a Jesús y ser bendecidos por él, no sabían el  valor que tiene
un pequeño en el reino de los cielos. Pero él les respondió dejen que los niños vengan a mí y no
se lo impidan porque de ellos es el reino de los cielos[5]. Jesús tuvo que llamarles la atención en
esa ocasión y hacerles  ver la importancia de estos infantes. Mientras se desarrolla esta escena  
no hay ninguna palabra, solamente miradas y pensamientos porque antes de la palabra viene el
silencio, ya que nuestros actos hablan más que las palabras. Jesús quería que esto los hiciera
reflexionar en lo que ellos estaban haciendo, quería quitar ese prejuicio que había en la mente de
ellos para que después de su partida aceptaran a estos niños amantes. Otra lección, es que ellos
debían demostrar su amor y su afecto así como su maestro abrazaba a este niño y jugaba con él,  
ellos de igual modo debían demostrar amor hacia los demos no solamente en palabras sino en
hechos vívidos. Además debían saber que cuando hacían estas cosas a estos pequeñitos las
estaban haciendo al mismo Jesús y por consecuente al  padre celestial. Transcurrían los segundos
quizás   algunos minutos Los discípulos miraban, Jesús actuaba, no había palabras, ninguno se
atrevía a abrir la boca ni siquiera Pedro que siempre estaba a la delantera. Luego Jesús se levantó
del suelo después  de abrazar al niño y colocar la mano sobre se hombre, abre su boca y
pronuncia unas palabras que harían reflexionar a estos hombres y les removería el piso y sabrían
cuál sería el camino a recorrer para lograr la verdadera grandeza.   




Volver a ser como niño
                       
           Después de terminar la breve pausa y hablarles a los discípulos a través de esa
escena silenciosa Jesús les dice “sino os volvéis y os hacéis como niños no podréis entrar en el
reino de los cielos.”[6]   Ellos no gustaban de los niños, incluso los trataban mal, sin embargo para
poder lograr su objetivo de ser el mayor debían ser como niños. Jesús les estaba hablando en un  
lenguaje figurado, ellos eran hombres grandes y pues no iban a volver a ser chicos como los
niños. Pero detrás de todo esto había una lección que debían aprender. Aquí hay dos palabras
claves que merecen su análisis, la primera es volvéis o volver esto designa “darse vuelta, y en su
relación con la conducta, cambiar de opinión o cambiar de posición”[7] Sus pensamientos eran
herrados porque para ellos el más grande era el que estaba por encima de los demás y el que era
servido por los siervos, el que daba órdenes y se hacia lo que dijera, era necesario que sus mentes
fueran cambiadas que hubiera una trasformación completa en sus vidas, que fueran convertidos
de sus malos caminos. Convertirse:”designa un acontecimiento revolucionario, toda la marcha de
la vida de la persona debe interrumpirse y cambiar de dirección como una persona que durante
mucho tiempo ha adelantado por un camino y que se detiene y vuelve atrás”[8] era hora que los
discípulos hicieran un alto en su vida se detuvieran por un instante reflexionaran en el curso de
su vida y analizaran que estaban haciendo mal. Pero por su propia cuenta no lo harían jamás  por
eso era necesaria la intervención de Jesús para hacerlos reflexionar, y la mejor ilustración para
mostrarle su error y enmendarlo era el de un niño. Ahora bien la pregunta que nos surge es la
siguiente ¿qué características vio Jesús y que hay en el  niño que son esenciales para  entrar en el
reino de los cielos? “la sencillez, el olvido de sí mismo y el amor confiado de un del niñito son
los atributos que el cielo aprecia. Son características de la verdadera grandeza”[9] Los niños son
tiernos y amantes sus corazoncitos están llenos de ternura y amor. No viven con preocupaciones
ni su mente está cargada de problemas. Cuando tienen alguna situación difícil recurren a su padre
o madre para encontrar refugio, cuando tienen hambre o necesidad de algo  van a ellos para que
le den lo que  necesitan. Esto contrasta mucho con las personas mayores, llenas de  
preocupaciones en sus mentes, viviendo inseguros y para sí mismos afanados por lo que traerá el
próximo día olvidando las palabras de Jesús “que si Dios se preocupa por las aves cuanto más no
se preocupará  por nosotros que valemos más que ellas”[10] y esta lección, de confianza y
dependencia debe reflejarse en la vida de la persona adulta con su padre celestial, Dios. Otra
cualidad del niño es “la actitud receptiva”[11]  lo retiene todo con dificultad se olvida de las cosas y
de las promesas que sus padres terrenales le han hecho y siempre están dispuestos a aprender.
Mientras de los más adultos rápidamente se olvidan de las promesas de su padre celestial ha
hecho en la Biblia y con frecuencia de apartan de sus caminos y se guían por su propia cuenta.
Un niño no guarda rencor contra una persona sino que rápidamente olvida y aun cuando sus
padres los castigan vienen llorando a sus brazos. ¡Cuánto hay que aprender de la experiencia de
un niño!  Debemos depender para todo de nuestro padre celestial, que aun cuando seamos
disciplinados por Dios no nos volvamos contra su reprensión sino que como niños vayamos a sus
brazos de amor y  sintamos su tierna voz que nos dice hijo yo te amo. “hacerse como niños es lo
que se nos ha  impuesto ante nosotros como objetivo y como norma imponiéndonos una
obligación y al mismo  tiempo causando escándalo”[12] Los discípulos debían aprender esta
lección, sus vidas debían reflejar a su maestro y ser como niños demostraría que Cristo viviría en
sus corazones. A nosotros se nos hace la misma amonestación: sed como niños.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       
El secreto de la verdadera grandeza
           
 Ya hemos entrado al último capítulo y añadiremos dos elementos más a este análisis que
serán como la sal para una comida. Luego de señalar el detalle importante para entrar en el
reino de los cielos, Jesús dice algo más respondiéndole la pregunta y la inquietud de los
discípulos “cualquiera que se  humille como este niño será el mayor en el reino de los cielos y
cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este a mi me recibe[13]”mat.18:4,5. Cuando
leemos el mismo episodio en marcos el orden es diferente ya que pone a Jesús atacando de una
vez el problema  y luego pone el ejemplo del niño. Es posible que mateo se haya copiado de
Marcos porque se escribió primero, empero el orden de las acciones no cambia el mensaje,
sigue siendo el mismo. El hecho aquí  es que Jesús hace un llamado a la humildad, el mismo dijo
“aprended de mí que soy manso y humilde de corazón[14]”mat.11:29. Debemos entrar en la
escuela de Cristo aprender de su mansedumbre y humildad. Y muchos piensan que la humildad
es  ser pobre y carecer de recursos necesarios para la vida, sin embargo es mucho más que eso,
alguien puede tener buena posesión económica y ser humilde y alguien que sea pobre ser
orgulloso. El mejor ejemplo de humildad lo podemos ver en Jesús el cual se humillo a si mismo
tomando forma de siervo hecho semejante a los hombres. Descendió de su elevado estado,
siendo el rey de reyes y señor de señores vino a este mundo de pecado a servir y morir por la
humanidad y todo aquel que sea humilde seguirá este ejemplo de anegación de Jesús y servicio.
“El que es de veras humilde, reconoce que depende enteramente de Dios y coloca los deseos y
las necesidades de su hermano antes que las propias[15]” El corazón humilde reconoce que ha
de servir a otros como lo hiciera para sí mismo, y ahí entran las palabras de Jesús registradas en
marcos:”si alguno quiere ser el primero será el servidor de todos[16]”Sus deseos eran  ser el
primero ahora el hijo de Dios le muestra el camino, si quieren ser grande primero tienen que
ser siervos los unos de los otros. Esto era muy diferente de su anhelo sus ambiciones eran que
otros los sirvieran, todavía les faltaba mucho por aprender a estos hombres, porque el secreto
para la verdadera grandeza consistía en servir, y hacer todo lo que estuviera a su disposición
por el prójimo. Luego de mostrar esta cualificación de la humildad Jesús añade algo más
“cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este a mí me recibe[17]”Al decir estas  
palabras Jesús quería que sus discípulos aprendieran a  amar y aceptar primeramente a los
niños y por consiguiente a las demás personas. Anteriormente habíamos mencionado que ellos
no simpatizaban con los niños, les caían mal. Sin embargo ahora debían entender que al recibir
a una criatura en su seno era como si estuvieran recibiendo al señor mismo y esto va mucho
más allá que el simple hecho de una mera acción, tenía que ver con el corazón, porque Dios no
mira lo exterior sino lo que hay en  el corazón. “Recibir un niño en mi nombre” ser bondadoso y
afectuoso, no fijarse en la apariencia de la persona ni en su sexo, raza o posición económica,
significa tener a Cristo en el corazón y por consecuente obrar como el obro, demostrar ese
mismo afecto hacia las demás personas. Hay muchas personas que estaban dispuestas a recibir
a Jesús, hacerlo rey, servirle pero no estaban dispuestas a hacer lo mismo con otras personas,
porque así es el corazón humano, únicamente quiere recibir y servir a aquel de quien puede
sacar algún provecho o beneficio ¡Cuánto no debían aprender de su maestro que recibía a los
pobres, angustiados, desamparados  y sin esperanza y especialmente a los niños! Si querían ser
el mayor debían manifestar el mismo amor de sacrificio demostrado por su maestro, sus vidas
debían llegar a fusionarse con la de él, sus caracteres debían ser amoldados a los de su maestro
y al trascurrir esta transformación sus vidas serian diferentes y su anhelo en lugar de ser el de
ocupar el primer lugar seria siempre el de ser un siervo a disposición de las demás personas.


Conclusiones
            
 A través de este estudio hemos podido analizar el tema que tanto preocupaba a los
discípulos de Jesús. Hemos visto cuál era su mayor deseo que había en sus corazones. También
vimos el método y la respuesta que uso Jesús para mostrarle   cual era el camino hacia la
verdadera grandeza. Sus corazones quedaron impresionados por este suceso, fue algo que
marcaría una huella en sus vidas y a la misma vez los prepararía para su ministerio cuando su
maestro fue llevado nuevamente al lugar de donde había descendido. Ellos debían continuar esta
obra del evangelio y para ello debían tener disciplina y ser bien educados esto era algo que no se
lograría de un día para otro cada día que anduviesen con Jesús aprenderían una lección nueva
que cual una escalera era un peldaño más que avanzaban hasta llegar a ser luego lo que se
registra en el de los hechos de los apóstoles. También aquí podemos ver un llamado o una
invitación a cultivar  cualidades distintivas que se observan mayormente en las criaturas
pequeñas y por consiguiente a desarrollar esas virtudes para ser más eficiente en el ministerio y
como resultado ser una réplica del carácter de Jesús en sus vidas. Además se visualiza una
condición y aunque es cierto que no nos salvamos por nuestras obras ellas juegan un papel
importante en la salvación porque demuestra que somos salvos, y al decir Jesús “a menos que
sean como niños” está diciendo una condición  porque esa cualidad previa es esencial para ser
perceptible a la voz de Dios y obedecer por amor. Por último podemos ver la paciencia de Jesús
al tratar con estos hombres rudos e incomprensibles, mostrándole su gracia, proveyéndoles para
sus necesidades, haciendo todo lo posible para guiarlos por el camino correcto y dando su vida
por ellos a fin de que pudiesen ser salvos. Por sobre todo análisis y estudio la cruz de Cristo debe
ser el centro al cual debe conducir y la luz que alumbre todas las otras verdades. 



Reacción personal 
                  En esta breve pero profunda enseñanza he podido aprender muchas cosas importantes
esenciales para la vida, una vez más he visto la autoridad de Jesús al hablarle a sus discípulos, yo
pienso que esto jugó un papel importante en la vida de ellos porque siempre que uno presenta el
mensaje que viene de Dios debe ser con autoridad y convicción, algo más que me ha llamado la
atención es el ejemplo que uso Jesús, algo simple pero con una lección objetiva, es algo que
también uno como ministro debe hacer, usar lecciones de la vida diaria para presentar el mensaje
de Dios ante las personas. Algo digno de reconocer es la habilidad de Jesús al tratar con este
asunto es una cualidad que es digna de imitar para cuando uno se encuentre en una adversidad
similar pueda usar la sabiduría divina  al hablar de manera que haga un impacto poderoso sin
causar desavenencia entre los demás y a la misma vez hacerles frente en su propio terreno y
guiarlos hacia el camino correcto, algo más que no debe faltar es demostrar ese amor anegado de
Cristo Jesús al tratar con los que causan problemas y divisiones y ser pacientes con ellos
dándoles oportunidades para que recapaciten y encomienden sus vidas por el sendero correcto.
Este tema para mí de todos es uno que debería considerarse con detenimiento y cuidado porque
todos debemos ser educados en el servicio cristiano, las barreras deben ser eliminadas y
servirnos unos a otros no para tener un lugar de eminencia en el reino de los cielos sino porque
nos amamos unos a otros.




                                                      Bibliografía


Elena G de White. El deseado de todas las gentes. Pacific Press Publishing Association
Mountain View, California. 1955

Francis D. Cottrell. Comentario Bíblico Adventista. Tomo V. Pacific Press Publishing
Association. Boise. 1987

Nueva Reina Valera 200. Santa Biblia

Wolfgang Trilling. El evangelio según san Mateo tomo II. Barcelona editorial Herder.1970






[1] Francis D. Couttrell. Comentario Bíblico Adventista. Tomo V. Pasific Press Publishing Association Mountain. View California 1955. pág. 435.
[2] Wolfgang Trilling. El evangelio según san mateo. Tomo II Barcelona editorial Herder. 1970 pág. 127.
[3]Nueva Reina Valera 200 Santa Biblia Mateo 20:21-22.
[4]Nueva Reina Valera 200 Santa Biblia Marcos 9:1
[5]Nueva Reina Valera 200 Santa Biblia Lucas 19:14.
[6]Nueva Reina Valera 200 Santa Biblia Mateo 18:3.
[7]      Francis D. Couttrell. Comentario Bíblico Adventista. Tomo V Pasific Press Publishing Association mountin View California 1955. pág.
      
[8]     Wolfgang Trilling. El evangelio segun san mateo. Tomo II Barcelona editorial Herder. 1970 .pág. 129.
[9] Elena G de White. El deseado de todas las gentes. Pacific Press Publishing Association Mountain View, California. 1955. pág. 404.
[10] Nueva Reina Valera 200 Santa Biblia Lucas 12:24.
[11]    Wolfgang Trilling. El evangelio según san mateo. Tomo II Barcelona editorial Herder. 1970. pág. 129.
[12]    Wolfgang Trilling. El evangelio según san mateo. Tomo II Barcelona editorial Herder. 1970. pág.  133.
[13]Nueva Reina Valera 200 Santa Biblia Mateo 18:4,5.
[14]Nueva Reina Valera 200 Santa Biblia   Mateo 11:29.
[15] Francis D. Couttrell. Comentario Bíblico Adventista. Tomo V Pasific Press  Publishing Association  mountin  View California 1955. Pág. 379.
[16]Nueva Reina Valera 200 Santa Biblia. Marcos 9:35.
[17]  Nueva Reina Valera 200 Santa Biblia   Mateo 18:5.

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