Daniel: uno de los libros mas fascinantes del A.T.
INTRODUCCION
El
libro de Daniel es uno de los libros más fascinantes del Antiguo Testamento. Ya
que esboza la historia de unos jóvenes hebreos, que fueron llevados cautivos a
Babilonia durante del reinado de Joacin rey de Judá, y no solo eso, sino que
además contiene profecías apocalípticas. Esto es muy relevante ya que este
aspecto no se percibe en la mayoría de los otros profetas. Esta cualidad lo
hace interesante y digno de admirar y ser estudiado con sumo cuidado.
Durante
este estudio solamente nos enfocaremos en la parte introductoria. Analizaremos
el título, y lo que ello significa y el mensaje que se halla en el
mismo. Seguidamente se presentara el autor, y debido a que ha habido mucho
debate sobre quien fue el mismo, veremos las diferentes posturas al respecto y
las razones que se dan para afirmar quien fue su autor. Algo que no puede
faltar es el marco histórico en el cual se desarrollaron los eventos para saber cómo fue que Daniel llego a
Babilonia y todo lo que tiene que ver con
la escritura del libro. Por último, y no menos importante descubriremos
el tema principal que se presenta desde el primer hasta el último capítulo.
Titulo
El
libro de Daniel aunque en el canon Judío se ubica en los escritos, es un libro
de profecía, y “lleva el nombre de su protagonista”[1],
el cual a la vez fue su autor. Aunque no daremos detalles con respecto a esto ya
que lo haremos más adelante.
Se
puede observar que muchos libros del Antiguo Testamento llevan el nombre de su
autor y esto se puede ver en los profetas, como es el caso de Isaías, Jeremías Oseas,
Jonás entre otros más. Sin embargo el
hecho que lleva el nombre de su protagonista, no siempre indica que haya sido
el que lo escribió como es el libro de Ester y Job.
Mediante
el titulo de este libro podemos ver un mensaje en el mismo, ya que el nombre
Daniel significa “Dios es mi Juez”[2].
La nación israelita estaba pasando por una situación difícil ya que estaban en
manos de sus enemigos, por sus malas decisiones y por haber desechado la
dirección de Dios. Y en ese panorama de tristeza y tribulación muchos se podían
preguntar ¿Dónde está Dios? ¿Que de las promesas que les hizo a Abraham y
David? Empero, Dios iba a juzgar a su pueblo, y nuevamente
iba a tener misericordia de ellos, dándoles otro tiempo de oportunidad, en el
cual ellos pudieran reconocer sus errores y volverse a él. Lamentablemente, la
historia ha demostrado que ellos no aprovecharon su oportunidad, pero aun así
Dios sigue manifestó su deseo de juzgar
a su pueblo con el propósito absorberlos si ellos le aceptan y se apartan del
mal.
Autor
Durante
muchos años ha habido debates y polémicas sobre quien fue el autor del libro de
Daniel. El hecho es que hay muchos que
piensan que el autor de este libro fue alguien que vivió por el siglo II y hay
otros que creen que fue el mismo Daniel su protagonista. Presentaremos las
razones que dan cada uno de estos grupos y veremos cuál es la más razonable.
Comenzaremos
con la postura de que el autor de Daniel fue un judío del siglo II. Los
teólogos que creen esto, entre las
razones que presentan, ellos razonan que: como un hombre va a conocer el futuro
y lo que va a suceder en cientos de años
después de su muerte. Y es cierto ningún hombre puede saber lo que va a suceder
en el futuro. Sin embargo ellos no
quieren reconocer que “hay un Dios en los cielos el cual revela todos los
misterios” Daniel 2: 28, y ese si es capaz de saber lo que va a suceder en el futuro, porque es Dios omnisapiente, y
sabe con exactitud el fin desde el principio.
Ellos
lo ubican en el segundo siglo en base a una declaración de aparece en 2Macabeos
como cumplimiento de la profanación del templo y del santuario por Antíoco
Epifanes un rey Sirio. Es cierto que el profanó el santuario durante un periodo
de tres años y medio y sacrificó animales inmundos. Pero la profecía dada por
Daniel es muy amplia y hay muchos otros
detalles que no encajan con este rey. Se puede observar también que en cierta ocasión
Jesús habla de la abominación desoladora y hace alusión a Daniel y lo ubica en
el futuro, dando a entender que aun no se había cumplido.
A
través de los siglos, se ha visto que las profecías de Daniel no solamente
llegaban hasta el siglo II A C, sino mucho más que eso, hasta el fin de este
mundo porque es una profecía escatológica. Después del segundo siglo, llego el
imperio Romano, luego llegaron los bárbaros, invadieron al imperio romano y se
apoderaron del mismo, siendo diez naciones como especificaba la profecía.
Después de eso surgió la Roma papal derribando
a tres de esos reinos: los Hérulos, Vándalos y Ostrogodos que eran arrianos y durante
1260 años estuvo dominando.
Y así consecutivamente todo se fue
cumpliendo al pie de la letra. Las personas que dicen que Daniel no podía
predecir el futuro, sino que él escribió después que habían pasado los
diferentes reinos que habían dominado antes del siglo II, no pueden contrarrestar
lo que sucedió después, porque de igual manera Daniel no vivió para contarlo
como una profecía apostelesmatica.
Hay otras objeciones que presenta la
crítica con respecto a la autoría de Daniel. Como son los argumentos
lingüísticos y filosóficos, argumentos teología y argumentos exegéticos. “En resumen, la crítica a
pretendido demostrar infructuosamente que el libro de Daniel fue escrito
durante el periodo de los macabeos como Vaticinia post eventum por alguien que
no estaba totalmente familiarizado con los hechos históricos y a eso se deben
los errores históricos que supuestamente se le atribuyen” [3]
Hay
otro grupo de teólogos que si afirman que el autor fue Daniel su autor y las
razones que se dan son las siguientes: en primer lugar Daniel en muchos pasajes
habla en primera persona, mencionaremos algunos de ellos. En el capitulo dos,
cuando le va a interpretar el sueño del rey dice: “Y a mí me ha sido revelado este misterio, no
porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes, sino para que se dé
a conocer al rey la interpretación, y para que entiendas los pensamientos de tu
corazón”. Daniel 2:30. “En el año tercero del reinado del rey Belsasar me
apareció una visión a mí, Daniel, después de aquella que me había aparecido
antes”. Daniel 8:1. “Y yo Daniel quedé
quebrantado, y estuve enfermo algunos días, y cuando convalecí, atendí los
negocios del rey; pero estaba espantado a causa de la visión, y no la
entendía” Daniel 8:27.
Estos versículos
tienen algo en común y es que el profeta aquí no habla en tercera persona como
en muchas ocasiones sino que habla en primera, dando a entender que el mismo
que estaba pasando todas esas experiencias es el mismo que las estaba
escribiendo. Si el autor hubiera sido otro personaje indudablemente siempre
habría usado la tercera persona en todo el libro en lugar de la primera.
Otra de las razones
es el amplio conocimiento que se tiene de todos esos acontecimientos, ya que
recoge muchos años de historia como señala el Doctor Shea: “la primera fecha
que se registra en el libro, al comienzo del capítulo 1 corresponde con el 605
a. C. de nuestro calendario. La ultima fecha, la que acompaña la profecía (Daniel 10:1) corresponde al 536 a. C. esto
nos da un periodo de tiempo de casi setenta años.”[4]
Indudablemente alguien que hubiera
vivido en ese tiempo podría saber con exactitud esos acontecimientos.
Por otra parte Daniel vivió en medio de dos imperios
mundiales. Únicamente alguien hubiera pasado por esas experiencias podía
escribir un relato tan detallado y abundante.
Suponiendo que se escribiera en el siglo II ya para ese tiempo
difícilmente habría permanecido toda esa información en la mente de algún
individuo. Por otro lado “el conocimiento de esos hechos se perdió después del
siglo VI., pues no se registró en otra literatura antigua posterior.”[5]
Lo que Jesús dijo a
cerca de Daniel también es bien importante y digno de tomar en cuenta: “Por
tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el
profeta Daniel (el que lee, entienda)”, mateo 24:15. Aquí Jesús le esta
confiriendo la autoría a el mismo Daniel y aun cuando aparecía en los Escritos
de los judíos él le llama profeta. Estas palabra de Jesús deben ser más que
suficientes para confirmar que su autor en el mismo Daniel y todo aquel que
crea en Jesús creerá esto también, independientemente de lo que digan otras
personas.
Daniel era un joven
Judío que vivía en Jerusalén. Durante su niñez había sido educado como
cualquier otro israelita bajo la ley de Dios. Y cuando ya era un adolescente,
fue llevado cautivo junto con otros muchachos a Babilonia, para servir a esta nación. Era un joven dotado
de buenas cualidades, sabio, inteligente y de buena apariencia física, estas
cualificaciones fueron motivo de su elección para permanecer en el palacio
real. “su alcurnia real, la hermosura de su persona, sus adquisiciones en
sabiduría, y su idoneidad para estar en la corte del un rey cuando fue llevado
a Babilonia”[6],
fueron elementos claves en la elección de este profeta, para ser siervo de
Nabucodonosor.
Junto con el habían
otros que se llamaban Ananías, Misael y Azarías. Y estos cuatro no fueron los
únicos jóvenes en ser llevados a
Babilonia, había otros, pero ellos se destacan por su lealtad al Dios todopoderoso,
deciden mantenerse fiel a pesar de lo que fuera. “Y Daniel propuso en su
corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que
él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a
contaminarse. Daniel 1:8. No solo él se lo propuso, sino también sus compañeros
y como consecuencia de eso Dios los recompensó.
Daniel tuvo que
experimentar la separación de su familia. No tenemos mucha información al
respecto sobre esto, sin embargo debió ser difícil para un joven llegar a otro
sitio diferente, donde había otro idioma, otra cultura, otros dioses. Pero la
preparación previa que había tenido en su patria, lo había capacitado para
enfrentar el futuro.
Posiblemente al
llegar a Babilonia fue castrado, aun cuando no se menciona esto en la
escritura. Pero como él y sus amigos fueron entregados al jefe de los eunucos,
de una manera razonable el jefe de los
eunucos, también los hizo eunucos. Hay algunos teólogos que piensan que así
fue. De hecho en todo el libro, no se menciona en ningún lugar que Daniel
estaba casado o que tuviera algún hijo.
Daniel tenía muchas
razones por las cuales desanimarse y vivir una vida desordenada en Babilonia.
Estaba lejos de su hogar, su pueblo había sido destruido y llevado cautivo por
una nación pagana que adoraba Dioses falsos, posiblemente fue castrado, sin
esperanzas de tener un hogar ni hijos. Pero a pesar de todas esas cosas
negativas el resolvió firmemente ser leal a Dios y obedecerlo. Es un digno
ejemplo para hoy día que los hijos de Dios debieran imitar, ya que al igual que
Daniel Dios tiene grandes cosas para ellos, solo que a veces las dificultades
tan adversas no dejan ver más allá. Pero el seguir ese ejemplo de fidelidad a
Dios, los hará resplandecer como la luz de la aurora en medio de la Babilonia
espiritual.
Marco Histórico
El pueblo de Israel
había estado esclavo en Egipto durante 400 años, y Dios los liberó de mano del
faraón y los introdujo en la tierra prometida. Durante un tiempo fueron gobernados
por los jueces que llegaron a ser doce, pero a la vez tenían un gobierno teocrático,
Dios era su rey. Sin embargo y a pesar de eso llego el momento que al igual que
las naciones vecinas quisieron un rey y Dios se lo concedió.
El primer rey fue
Saúl, después David y posteriormente su hijo Salomón. Durante el reinado de
estos tres, el reino se mantuvo unido, pero una vez llegado Roboam hijo de
Salomón el reino se dividió en dos: el reino de Judá que tenía la tribu de Judá
y Benjamín y el reino que Israel con las otras diez tribus. Con el paso del tiempo
Israel fue destruido por los asirios, “Samaria, la capital, resistió durante tres años y luego sucumbió en 722 a.
C. Sargón forzó a los israelitas a trasladarse hacia las regiones orientales de
Asiria y los reemplazó por pobladores asirios de origen babilónico y la región
de Kutha, los futuros samaritanos.”[7]
y ya para el tiempo de Daniel solo quedaba la nación de Judá.
Ahora bien, después
que Asiria y Egipto, dos grandes poderes se habían debilitado. Comenzó a surgir
otro poder mundial, “el imperio neo-babilónico tubo su comienzo en el año 626
a. C con el ascenso de Nabopolasar, el padre de Nabucodonosor II. Nabopolasar
como el mismo admite, no era de origen noble o real sino que procedía de una
familia humilde”[8].
Nabopolasar había
consolidado su reino y se había fortalecido muchísimo. Y en ese tiempo que él
estaba consolidando el reino, se hizo una revuelta por Egipto y el envía a su
hijo Nabucodonosor para que la sofocase y diese muerte a los rebeldes.
Nabucodonosor cumplió su misión y fue capaz de poner en orden a estas personas
revoltosas, y a la misma vez aprovechó esa oportunidad para tomar otras
ciudades, entre ellas estaba Judá de donde era Daniel.
En medio de toda esta conquista Nabucodonosor se entera
que su padre Nabopolasar muere. Por lo tanto se dirige a Babilonia y
atraviesa el camino más corto, que era por el desierto, el cual era un lugar
peligroso y a la vez difícil para viajar, por las condiciones del terreno y
otros factores, pero era la manera más
rápida de llegar. Probablemente el agarró este camino para que otra persona no
le usurpase el trono.
Nabucodonosor tuve
éxito al llegar a su nación y pudo tomar las riendas del reino. Sin embargo
cuando el parte, no deja el ejercito a la deriva sino que lo deja todo bien organizado y los prisioneros en
manos del general del ejército para que el los condujese a Babilonia. En esa
primera deportación además de llevarse a los jóvenes pertenecientes a la clase
real también se llevaron utensilios del templo como fueron los vasos de oro.
Daniel ubica este acontecimiento en “el tercer año de Joacin rey de Judá” Daniel 1:1
que equivale al 605 a. C. Este rey hizo lo malo ante los ojos de Dios.
Nabucodonosor en ese momento no lo mata sino que le permite seguir reinando
pero bajo su poder. Al cabo de tres años Joacin se rebela, llegan las tropas
caldeas y le dan muerte y en su lugar ponen en su lugar a Joaquín su hijo.
Ahora bien, al
comparar la declaración de
Daniel sobre la llegada de los caldeos a
Judá con la declaración de Jeremías 25:1, encontramos una aparente
contradicción ya que Jeremías lo ubica en el cuarto año de su reinado y Daniel
en el tercero. Durante mucho tiempo los teólogos trataban de explicar esto, de
diferentes maneras. Sin embargo la arqueología ha sido de mucho ayuda ya que ha
ayudado a solucionar esta discrepancia
“Se ha resuelto la dificultad al descubrir que los reyes babilonios, como los
de Judá de ese tiempo, contaban los años de sus reinados según el método del
"año de ascensión". El año en el cual un rey babilonio ascendía al
trono no se contaba oficialmente como su 1er año, sino sólo como el año cuando
subía al trono, y su 1er año, es decir su 1er año calendario completo, no comenzaba
hasta el próximo día de año nuevo, cuando, en una ceremonia religiosa, tomaba
las manos del dios babilónico Bel.”[9]
Joaquin fue el rey
que siguió a Joacin en el trono, pero su
reino fue de corta duración, tres meses. Ya que el al igual que su padre hizo
las cosas malas delante de los ojos de Dios. Por lo tanto subió contra él los
caldeos y también Nabucodonodor y sitiaron la ciudad. “entonces salió Joaquín
rey de Judá al rey de Babilonia, él y su madre, sus siervos, sus príncipes y
sus oficiales; y lo prendió el rey de Babilonia en el octavo año de su reinado”
2reyes 24:13. “El, junto con miles de los principales ciudadanos de Judá, fue
llevado cautivo en el año 597 a. C”[10]
Luego que este rey
fue llevado cautivo, Nabucodonosor colocó en su lugar a Matanías que era tío de
Joaquín, pero su nombre le fue cambiado a Sedequías. Este rey a pesar de todo
lo que había pasado el también hizo lo malo ante los ojos de Dios. “Sedequías,
evidentemente trató de permanecer leal a Babilonia. Sin embargo, debido a su
debilidad y vacilación no pudo resistir durante mucho tiempo las propuestas de
Egipto y los sentimientos antibabilónicos de sus principales consejeros. Como
resultado de esto, Nabucodonosor cansado ya de las repetidas revueltas de
Palestina, decidió acabar con el reino de Judá. Durante dos años y medio los
ejércitos de Babilonia asolaron la tierra de Judá, tomaron y destruyeron las
ciudades, incluso Jerusalén con su templo y sus palacios, y llevaron cautivos a
la mayoría de los habitantes de Judá en el año 586 a. C.”[11]
Esta fue la tercera y última invasión
Babilónica a Jerusalén.
En el transcurso de
esos años Daniel fue educándose allí en Babilonia, aprendiendo la lengua y la
cultura de los caldeos. Su nombre se le cambio a Belsasar que significa:
"Bel proteja su vida [la del rey]"[12]
y el de sus amigos también fue cambiado. Con el propósito de cambiarles su
identidad, pero aun así no cambiaron sus principios y su lealtad a su Dios. Por
eso Jehová los recompensó y sobresalieron entre los demás siendo diez veces más
inteligentes.
El ambiente en el cual Daniel vivió era pagano,
y politeísta, con costumbres y prácticas en contra de las leyes de Dios. Tuvo
que tratar con un rey terco y orgulloso, y Dios a través de Daniel le dio el
mensaje a este rey, el cual se convirtió al Dios verdadero. Daniel, vivió no
solamente durante l imperio babilónico sino también durante el dominio medo
persa en donde ocupó funciones reales debido a su honestidad y habilidades que
Dios le había dado y que había desarrollado. En fin la vida y el ambiente en el
cual el vivió fue difícil y complicado pero aun así supo poner en alto el
nombre de Dios.
Tema
Daniel, es un libro profético, y a diferencia de los profetas de su tiempo sus
profecías son un tanto diferentes. Ya que son profecías apocalípticas y las
profecías de los otros profetas se las cataloga como profecías clásicas por
diversas razones, y la diferencia que se puede observar entre ellas. Por
ejemplo la profecía clásica regularmente era condicional y para el pueblo de
Israel y algunas naciones vecinas, la apocalíptica es de ámbito mundial y va
desde el día del profeta hasta el tiempo del fin y la segunda venida de Jesús, además
es incondicional y se dicen las cosas como realmente van a suceder.
Pues bien, cuando Daniel escribe su libro, es en
medio de un ambiente tenso y caótico para la nación de Judá. Exiliados,
viviendo en una nación extranjera. Su ciudad destruida junto con el templo, ¡y eso
que eran la nación que servía al Dios verdadero! Sin embargo sus mismas malas
decisiones, condujeron al pueblo a esta crisis.
Hay un tema central, que se puede observar desde
el capitulo uno hasta el doce. Viendo, desde el capitulo uno se nos dice: y el
Señor entregó en sus manos a Joacin rey de Judá y parte de los utensilios de la
casa de Dios” Daniel 1:2, aquí dice el mismo Dios fue el que entrego en manos
de Nabucodonosor a la nación de Judá.
¿Cómo es posible esto si Judá era su pueblo especial y la Babilonia era
una nación pagana? Es más, anteriormente Dios había liberado a los israelitas
de manos de sus enemigos y le había dado la victoria. Sin embargo en esta
ocasión fue diferente. Nabucodonosor no ganó la victoria, simplemente por su
poder militar, o porque tuviera un gran ejército, sino porque Dios, se la
entregó en sus manos.
Esto indica algo y en que: “Por encima de las
fluctuantes escenas de la diplomacia internacional, el gran Dios del cielo está
en su trono "silenciosa y pacientemente" cumpliendo "los
designios y la voluntad de él"[13]
, es él, el que está al control de los acontecimientos en esta tierra. Como
dijera Daniel: “el es el que quita reyes y pone reyes” Daniel 2: 21. Tratando de expresar cual es el propósito de
Daniel Grau lo señala de la siguiente manera: “el propósito del libro de Daniel
es enseñar la verdad de que incluso
cuando el pueblo de Dios se halla cautivo en manos de paganos, Dios sigue
siendo soberano Señor de señores y Rey
de reyes, y, por consiguiente, quien dispone de los tronos y de los imperios.”[14]
Esto era algo bien difícil de aceptar. Porque si
Dios estaba con ellos porque les permitía pasar por esos sufrimientos. Bueno,
había muchas razones para ello, siendo la principal la desobediencia. Si ellos
se hubiesen mantenido fieles a Dios guardando su pacto y haciendo su voluntad no habrían pasado por
esa triste experiencia. Debían aprender algo y es que muchas de las promesas de
Dios eran condicionales, y si querían ser bendecidos habrían de cumplir con su
parte, de lo contrario, la protección de Dios se retiraría de ellos y quedarían
a merced de sus enemigos.
La dirección de la historia por parte de Dios se
puede observar de diferentes maneras. La más peculiar es a través de los reinos
que habrían de dominar al mundo. Sin embargo este pre conocimiento de Dios no
significa que de una manera arbitraria el determine que las cosas serán así,
sino que como él sabe el fin desde el principio, también nos lo da a conocer a
nosotros con un propósito y es que nosotros reconozcamos su poder y que él es
Dios soberano y que a la misma ves cooperemos en el plan de la salvación y
tengamos la certeza de que lo que falta por cumplirse se cumplirá.
También se puede ver que Daniel al escribir el
su libro lo hace de una manera organizada. En los primeros seis capítulos se
encarga de la parte histórica, aunque el capítulo dos contiene profecía, pero
igual es una historia. Y los otros seis capítulos finales son proféticos. En
algunas ocasiones el no sigue un orden cronológico, ya que su enfoque no es la
cronología sino en el mensaje como en sí.
En ese orden además se puede visualizar el
quiasmo. “un quiasmo es una estructura en la que la primera sección guarda una
correspondencia con la última sección, la segunda con la penúltima, la tercera
con la antepenúltima, etcétera.”[15]
El quiasmo que encontramos en Daniel es el
siguiente: “A. Daniel 2: profecía del levantamiento y caída de los reyes. B.
Daniel 3: Narración de la persecución de los compañeros de Daniel. C. Daniel 4: profecía de la caída y el
levantamiento del rey Nabucodonosor. C. Daniel 5: profecía sobre la caída del
rey Belsasar. B. Daniel 6: Narración acerca de la persecución de Daniel. A.
Daniel 7: profecía sobre el levantamiento y la caída de los reinos.”[16]
Es sorprendente ver este patrón que sigue el
profeta al escribir, ya que de cierta manera ayuda al estudiante de la biblia a
bosquejar el libro para estudiarlo organizadamente. En fin podemos concluir
diciendo que el libro de Daniel, juega un papel importante en la profecía
apocalíptica y la comprensión correcta del mismo capacitará al individuo para
enfrentar los últimos días de la historia de este mundo.
CONCLUSION
El libro de Daniel ha sido
atacado durante muchos años. Teólogos reconocidos y expertos han negado su
autoría por parte del mismo Daniel y no solo eso sino que también parte de sus
relatos, como algo que no existió. Sin embargo hemos podido ver que la misma
Biblia habla por sí sola y también el mismo testimonio de Jesús respecto a la
veracidad del mismo libro.
Hoy como nunca antes deben
estudiarse las profecías apocalípticas como es Daniel. Ya que estamos viviendo
al final de los siglos y Cristo esta cerca a las puertas. Al estudiarla podemos
ver como Dios ha conducido a su pueblo en el pasado, como lo conduce en el
presente y como lo conducirá en el futuro. A la misma vez al ver el
cumplimiento de las mismas nos asegura que lo que falta por cumplirse también
se cumplirá.
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[3] Elvis L. Carballosa, Daniel
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[4]
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[6] B. H. Carroll, Daniel y el periodo Intertestamentario (Barcelona: Editorial Clie,
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[7] Jacques B. Doukhan, Secretos de Daniel. Traducido por Miguel A. Valdivia. (Bogotá
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[8] Elvis L. Carballosa, Daniel y el reino Mesiánico (Grand Rapids Mich.: Publicaciones
Portavoz Evangélico, 1979), 25.
[9] Ibid., Rasi 776.
[10]
Ibid., 773.
[13] Elena G. de White, Profetas y Reyes (Mountain View, Calif.: Pacific Press Publishing
Association, 1957), 366.
[15] George W. Reid ed., Entender las sagradas Escrituras (Doral
Fla.: Asociación Publicadora Interamericana, 2009), 147.
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