No hay condenación para los que andan conforme al Espíritu
TRADUCCION
DEL PASAJE BIBLICO
La
mejor traducción para el pasaje de Romanos 8:1-4
Por lo tanto, ahora no hay condenación para aquellos que
están en Cristo Jesús. Lo que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu.
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del
pecado y de la muerte. Porque lo que era
imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su
Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en
la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no
andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
INTRODUCCION
La Biblia registra que ha de haber una condenación para
este mundo el pecado y Satanás. Sin embargo ¿habrá alguna vía de escape de la
cual los pecadores pueden ser librados de tal condenación? ¿O será que todos los pecadores están
confinados a ella? Este es un tema
fascinante y a la vez de suma importancia porque está involucrada la perdición
o la vida eterna de cada persona en el universo, sí de cada persona.
En esta exegesis se analizará la frase: No hay
condenación para los que andan conforme al Espíritu. Y en la misma se verá que el cielo hizo una provisión para el ser
humano pecador. Pero el punto principal es que ese pecador sea capaz de
reconocer sus pecados y por consecuente aceptar la dirección del Espíritu. Ya
que los únicos que serán libres de la condenación son los que anden conforme al
Espíritu y no los que anden conforme a la carne. El caminar detrás del Espíritu
conlleva un cambio en el individuo y una regeneración en el corazón.
NO HAY CONDENACION PARA LOS QUE ANDAN
CONFORME AL ESPÍRITU
Las palabras registradas en Romanos 8:1 contienen una
verdad asombrosa para los cristianos de hoy día. El apóstol dice: ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne
sino conforme al Espíritu. Pero ¿por qué Pablo les escribiría esto a los
cristianos que habitaban en Roma? ¿Qué
quería él decir con que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús?
Y ¿Qué significaría andar conforme al espíritu?
Esta exegesis se
enfocará en analizar la razón por la cual no hay condenación para lo que están
en Cristo y lo que significa andar conforme al Espíritu. Estas son dos cosas
inseparables porque la obra del Espíritu
es de suma importancia para que alguien permanezca en Cristo, una cosa depende
de la otra. Por ende estos dos aspectos son inseparables y merece la pena ser
tratados con la importancia que realmente tienen.
Pablo escribe su
carta a los romanos cuando estaba en Corinto durante su tercer viaje misionero
de acuerdo al registro en Hechos 20:1-3. Empero no todos los estudiosos de la
Biblia aceptan que Pablo haya sido el autor de esta carta y Thomas R Schreiner
hacer notar esto él dice que: “Unas pocas escuelas en la historia de la
interpretación, especialmente a el fin del siglo IXX, tienen duda de su
autenticidad.”[1]
Independientemente de que algunos tengan esa duda, esta exegesis acepta a Pablo
como el autor de la epístola y una de las razones es que él se identifica en el
primer versículo de la misma.
Ahora
bien, según el comentario Bíblico adventista “Muchos eruditos ubican esta
visita a fines del año 57 y comienzos del 58; pero algunos prefieren una fecha
más antigua.”[2]
Washington Padilla también concuerda con esta fecha: “Ahora, en el año 58 d.
C., se encuentra en la ciudad de Corinto, capital de Grecia a la conclusión de
su tercer viaje misionero… Febe, una de las diaconisa de la iglesia de Cencrea,
puerto cercano a Corinto, está para partir a Roma ¿Qué mejor oportunidad para
enviar una carta a la iglesia de Roma y preparar el terreno para su propia ida
de regreso a Jerusalén? El apóstol así lo hace y Febe parte con la carta hacia
Roma”[3] No es posible determinar
una fecha fija y exacta debido a que la evidencia es escasa y solo se puede
basar en presuposiciones. Empero tampoco se puede dar una fecha tardía debido a
que después de su tercer viaje misionero el fue tomado preso hasta que muere
por el año 64 AD. Por lo tanto la fecha
debe oscilar entre el 57 y 58 d. C.
Esta es una epístola o carta de carácter ocasional. Pablo
nunca había estado es Roma sin embargo él le envía una carta a estas personas.
Esto hace que se formulen algunas preguntas tales como ¿Cuál era el propósito
del apóstol? ¿Qué él quería lograr con esto? Ya que las cartas que el
regularmente enviaba eran a iglesias que había fundado.
Ahora
bien, como se sabe, Pablo tenía planes misioneros ambiciosos “Después de terminar su misión, se proponía
visitar a Roma, y desde allí continuar con su viaje a España”[4] Sin embargo llegar hasta tan lejos requería
de apoyo personal pero más que eso apoyo económico. “Para poder llevar a cabo
este último propósito, Pablo deseaba estar seguro del apoyo y la cooperación de
los creyentes de Roma; por lo tanto, antes de su visita les escribió esta
epístola en la que bosqueja con términos vigorosos y claros los grandes
principios de su Evangelio.”[5]
Es claro que el
apóstol quería alguna ayuda, por eso escribe esta carta. Pero el no solo se
limita a pedir, de hecho la mayor parte de la carta toca temas necesarios para
el crecimiento espiritual. Aquí se ve a Pablo ministrando, el no solo se limitaba
ministrar a personas que conocía sino también a desconocidos pero que a la vez
eran parte de la familia de Dios. En esta carta se tocas temas de suma importancia
y claves en la vida cristiana como lo es
el origen del pecado y el sacrificio de Cristo en nuestro lugar.
Por esa razón, esta carta es muy diferente de cualquier
otra que se pueda analizar. Aquí no se trata ningún problema en especifico ni
se acusa a un grupo de personas en particular sobre algún asunto sino que se
presenta como el pecado a dañado al ser humano comenzando desde Adán hasta
nuestros días. Y a su contraparte se presenta la gracia salvadora de Cristo la
cual está disponible para todo hijo de Adán que esté dispuesta a aceptarla. Por
un hombre entró el pecado, la muerte y desgracia para este mundo. Por otro
hombre entró la gracia de Dios y la vida eterna. Este un tema que se resalta a
través de toda la epístola.
Ya que se ha identificado el tema principal de este
libro, se procederá a analizar qué fue lo que quiso decir el apóstol con que no
hay condenación ninguna para los que están en Cristo Jesús. Lo primero que se
puede observar al leer estas palabras es que hay una condenación. En Romanos 8:3 dice que Dios condenó al pecado en la carne.
Verdaderamente el pecado
y su originador están condenado al lago de fuego, junto con la muerte como revela Apocalipsis 20: 14. Y también
todas aquellas personas que se aferren al pecado serán condenados. Dios no
quiere que nadie sea destruido por el fuego y hace todo lo posible para que el
hombre se salve, pero lamentablemente muchos no estarás dispuestos a abandonar
el pecado y serán destruidos junto con él.
Las buenas noticias son que los que están es Cristo Jesús
no serán condenados. Con respecto a esto Monce afirmó que “La pena justa incurrida por el
pecado de la raza humana fue pagada por la muerte de Cristo. Ahora todos los
que están en Cristo son los beneficiarios de ese perdón.”[6] Con la muerte de Jesús en la cruz se pagó la
deuda del pecado por eso mediante su muerte podemos tener vida eterna y evitar
esa condenación. En este aspecto Roy Harrisville dice: “estas palabras nos
enseñan en el contexto de la justificación que no hay condenación sino perdón
del pecado”[7]
también se puede observar que según Thomas Schreiner “La razón de que los creyentes no están bajo
condenación es porque han sido liberados de la tiranía de la ley, para que el dominio
del pecado no caiga sobre los que bajo la ley. Estas palabras nos preparó una vez
más en el contexto de la justificación”[8]
Cristo es el único que nos puede librar, no hay nadie más
a quien se pueda acudir en busca de socorro y auxilio. Porque no hay otro
nombre debajo del cielo dado a los hombres en el cual podamos ser salvos. Con
respecto a esto Schreiner dice que:
“El
versículo 1 da señales de una nueva era de la historia de la salvación, en la
que se están cumpliendo las promesas del pacto de Dios, cuando su gente está
disfrutando de la libertad de la condenación que Dios prometió. Es una
bendición pertenecer al pueblo de Dios, porque Dios tomó sobre sí el castigo
que merecían su pueblo, y el espíritu se ha dado para que el pueblo de Dios
mantenga la Ley.”[9]
Por lo
tanto se puede afirmar con certeza que el pecador es libre de condenación.
Teniendo en cuenta esto Harrisville hace el siguiente señalamiento: “La exoneración de la condenación divina que
reciben los creyentes es algo que se aplica sin excepción ni cualificación. Se
concede a los que están en Cristo Jesús, en fin a todo cristiano verdadero”[10]. En otras palabras la
liberación de la condenación del pecador está disponible para cada persona,
pero solo a los que realmente quieran aceptar la provisión.
Estar en Cristo no es simplemente que alguien diga que es
cristiano, conlleva algo más que eso. Es permitir que Cristo sea quien dirija
la vida del individuo, someterse completamente a la voluntad de Dios. Significa ser un discípulo de Jesús lo cual
conlleva seguir las pisadas de su maestro y cumplir con la misión dada en mateo
28: 16-20 de ir a predicar el evangelio a otros y hacerlos discípulos. Estar en
Cristo es reflejarlo ante las demás personas, que otros digan al igual que la
sierva del sumo sacerdote le dijo al apóstol Pedro: hasta tu hablar te denuncia
que has estado con Jesús. En fin, estar
en Cristo significa apartarse completamente de las obras pecaminosas de la
carne y seguir al Espíritu, por donde quiera que vaya.
Ahora bien el secreto para poder estar en Cristo Jesús es
andar conforme al Espíritu. Pero para que se comprenda que es andar conforme al
Espíritu es necesario que se defina quien es el Espíritu. No se hará un estudio
profundo para definir su identidad ya que el espacio no nos alcanza para tanto.
Pero si es necesario resaltar algunos puntos clave. En primer lugar según
algunas personas como los Testigos de Jehová creen que es la fuerza activa de
Dios, y que no es una persona distinta. Otros como los Adventistas del Séptimo
Día creen que es la tercera persona de la Deidad. No trataremos de resolver
este dilema solo presentaremos la obra que el Espíritu hace y que significa
estar en el Espíritu.
El Espíritu realiza una infinidad de funciones en la vida
de la persona, para que pueda estar
unida a Cristo. Harrisville señala que: El espíritu nos da entendimiento
por lo que hizo Jesús por nosotros en la Cruz, es quien nos somete bajo el
señorío de la cruz de Cristo, es el poder de Dios por el cual nosotros creemos”[11] Lo que Jesús hizo en la
cruz a favor nuestro fue trascendental y el Espíritu se encarga de aclararnos
esa obra en nuestras mentes. Por otra parte este Espíritu fue mismo que levanto
de los muertos a Jesús Romanos 8:11. Por ende no es cualquier persona o cosa,
es alguien bien poderoso, y si tubo poder para resucitar a Cristo, como no será
posible que también vivifique nuestros cuerpos mortales, Romanos 8:11.
También es digno notar cómo se traduce esta frase en la
versión inglesa King James , allí en lugar de decir los que andan conforme al
Espíritu dice los que caminan después del espíritu o detrás del Espíritu. El
griego usa el verbo: peripatusin que significa andar o caminar. Y esa
traducción le da un matiz un poco diferente pero más enfático, presenta un
punto de vista que tiene relevancia y puede ser aplicable. Ya que existe una
semejanza en andar y caminar detrás de, y estas dos palabras se pueden usar de
manera intercambiable. Porque cuando alguien camina o anda detrás de una
persona significa que está siguiendo sus huellas, dondequiera que esa persona
valla él lo sigue. No se deja desviar por las cosas que puedan haber a su
alrededor.
Y esto es vital en la vida cristiana, todo verdadero
Cristiano sigue las pisadas de su maestro. No permite que lo distraigan los
placeres y deseos mundanales. Cuando el pecado lo asedia a su puerta dice no,
porque eso es contrario a seguir al Espíritu. Se somete por completo a la
dirección, a tal punto que llega a tener la experiencia de Felipe uno de los
siete diáconos al cual el Espíritu le hablada y le decía que era lo que debía
hacer.
También el andar conforme al espíritu involucra apartase
de los deseos de la carne Romanos 8: 4 que son adulterio, fornicación,
inmundicia lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras,
contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias
Gálatas 5: 20, 21 y todo tipos de pecados asquerosos y desagradables a la vista
de de un Dios santo y amoroso. Y a su contraparte se debe producir el fruto del
Espíritu que es: gozo, amor, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza. Esto es imposible que por nosotros mismos lo podamos
hacer, ya que vivimos en un mundo contaminado por el pecado y nos place lo
malo. Pero para los que se dejan guiar no les es imposible porque Dios da
fuerza para vencer.
También el Espíritu da testimonio a nuestros espíritus de
que somos hijos de Dios y si hijos también herederos Romanos 8:17. En cierta ocasión Jesús le dijo a los
fariseos: ustedes son hijos de vuestro padre el diablo y solo sus obras quieren
hacer. Por estas palabras podemos ver que no todos son hijos de Dios, también
hay hijos del Diablo. Somos hijos de Dios si andamos conforme al Espíritu. Este representante que Jesús dejó antes de
ascender al cielo nos habla a nuestros
corazones diciéndonos que es lo correcto para nuestra vida, nos confirma
nuestro llamado a ser hijos de Dios y nos reafirma que somos sus hijos.
CONCLUSION
Dios ha sido maravilloso con la raza caída, porque aun
sin merecerlo él nos ha amado y dado una segunda oportunidad. El no quiere que
nadie se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento. Tan solo debemos
aceptar la dirección del Espíritu en nuestra vida. Porque como ya se ha visto
en el desarrollo de este análisis. Solamente el que acepte la dirección del
Espíritu ha de ser salvo.
La condenación es inminente, no hay nada que la detenga y
al igual que las vírgenes hay que llenar las lámparas de aceite con la
provisión divina. En este mundo solo existen dos caminos la salvación y la
perdición. Muchas personas dicen que ellos no están ni con Dios ni con el
Diablo pero si alguien no es de Cristo automáticamente pertenece al otro grupo.
Pero aun así Dios no se da por vencido con nadie y por eso envió su Espíritu
para que hable a nuestros corazones y nos haga entender cuál es el camino por
el cual debemos seguir. El resultado final dependerá de la respuesta de cada
persona.
BIBLIOGRAFÍA
Harrisville, Roy A. Romans. Minneapolis, Minn.: Augsburg
Publishing House, 1980.
Kasemann, Ernest. Commentary on Romans. Grand Rapids,
Mich.: Wm. B. Eerdmans Publishing Co.,
1980.
MacArthur, John. Romanos. Traducido por John Alfredo Bernal. Grand Rapids, Mich.: Editorial Portavoz, 2002.
Mounce, Robert H. Romans. Edited by Ray Clendenen. Nashville, Tenn.: Broadman &
Holman Publishers, 1995.
Murray, John. The Epistle to the Romans. Grand Rapids, Mich.: Wm. B. Eerdmans
Publishing Co., 1959.
Nichol, Francis D., et al, eds. The Seven Day
Adventist Bible Commentary, volume 6. Washington, D.C. Review and Herald
Publishing Association, 1957.
Padilla, Washington. Romans. Grand Rapids, Mich.: Editorial
Portavoz, 2000.
Schreiner, Thomas R. Romans. Grand Rapids, Mich.: Baker
Publishing Group, 1998.
Stott, John R. W. R. Romans. Downers Grove, Ill.:
Intervarsity Press, 1994.
[1] Thomas R Schreiner. Romans.
(Grand Rapids, Mich.: Baker Publishing Group, 1998), 2.
[2] Francis D. Nichol., at al, eds. The Seven Day Adventist Bible Commentary Volume
6. ( Washington, D. C. Review and Herald Publishing Association, 1957),
467.
[3]
Washington Padilla. Romanos. (
Grand Rapids, Mich.: Editorial Portavos, 2000), 11.
[4] Ibid 468
[6] Robert H. Mounce. Romans. Edited By Ray Clendenden. (
Nashville, Tenn: broadmand & Holman Publishers, 1995), 174.
[7] Roy A. Harrisville. Romans. (Minneapolis, Minn.: Augsburg
Publishing House, 1980), 117.
[8] Thomas R Schreiner. Romans. (Grand Rapids, Mich.: Baker
Publishing Group, 1998), 398.
[9] Ibid, 397.
[10] Roy A. Harrisville. Romans.
(Minneapolis, Minn.: Augsburg Publishing House, 1980), 118.
[11] Ibid, 122.
No comments:
Post a Comment