Saturday, June 4, 2016

La Divinidad de Jesús


La Divinidad de Jesús

INTRODUCCIÓN
            La divinidad de Jesús es un tema que ha traído mucho debate en el mundo cristiano. Durante muchos siglos, desde teólogos reconocidos hasta personas de poco conocimiento, han presentado sus propios puntos de vista. Y aun, hoy día, no se ha llegado a un consenso y difícilmente se podrá.
            Sin embargo, a pesar de todo esto, la Biblia revela claramente que Jesús es Divino, Dios todo poderoso. Y es el propósito de esta investigación demostrar eso. Ya que hay suficiente evidencia bíblica que lo confirma.
Por lo tanto comenzaremos presentando la igualdad que se puede ver entre el Padre y el Hijo en cuanto a poder y prerrogativas divinas, posteriormente veremos sus atributos divinos, como la preexistencia, auto existencia y concluiremos con sus nombres, los cuales confirman su igualdad con el Padre por el significado que ellos implican.
            Que Jesús fuera divino, era necesario, por la misión que venía a cumplir a esta tierra, si hubiera sido un simple humano, no nos habría podido rescatar del pecado, solo Dios podría hacerlo. De manera que, de forma lógica de debe sobreentender que no podía ser un simple humano solamente. Este estudio nos ayudara a profundizar más sobre este tema tan importante y vital para la salvación del hombre.


La igualdad de Jesús con el Padre
             La igualdad de Cristo con el Padre es algo que se da por sentado en las escrituras. En muchos pasajes la podemos encontrar de manera indirecta y en otros de manera más especifica. También al hacer comparaciones entre algunos pasajes del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, se puede ver esta relación. Y en otros se le llama a Jesús, Dios, atribuyéndole las mismas prerrogativas divinas. Todas estas cosas nos señalan algo y es que aun cuando Jesús era un ser humano de carne y hueso así como nosotros, también fue Dios.
 Comenzaremos presentando algunas alusiones que en las Escrituras se hacen respecto a esta igualdad. Ya cuando Jesús estaba por terminar su ministerio en esta tierra, le dio una encomienda a sus discípulos de predicar el evangelio a todo el mundo, “bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, mateo 28: 19. En estas palabras podemos ver una igualdad de tres personas al realizar un rito sagrado, y la autoridad que hay al usar los nombres de cada uno. Se pone al mismo nivel tanto al Hijo como al Espíritu Santo con el Padre. Aquí se puede observar como cada una de estas personas de la divinidad están trabajando juntas en el plan de salvación del hombre, aun cuando cumplen funciones diferentes.
Abundando sobre esta parte el comentario Adventista dice: “Esto puede significar hacerlos miembros de la familia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, o sobre la base de la autoridad delegada por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”[1].
Independientemente que se refiera a una cosa u otra, el caso es que  se mencionan los nombres por igual. Si uno fuera mayor que el otro solamente se habría dicho en el nombre del Padre, pero no fue así, porque  ellos son iguales en cuanto a poder, dominio y autoridad.
Otro de los pasajes Bíblicos que también hace alusión a esta igualdad, se encuentra en Juan 14.  En esta ocasión  Jesús les hace una promesa a sus discípulos, de prepararles moradas en los cielos y posteriormente venir a buscarlos. Y es en esa escena cuando Felipe le hace una petición a Jesús: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta” Juan 14:8. La respuesta de Jesús reveló, esa intimidad de relación e igualdad que existía entre el Padre y él.  “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” Juan 14:9.
 Al decir Jesús estas palabras, estaba dando por sentado que él y el Padre son uno. No es que sean la misma persona, sino que él es en el Padre y el Padre en él, en el sentido de unidad, de propósito y de pensamiento. Son uno porque el propósito de ambos está centrado en la salvación del pecador, comparten el mismo poder, el mismo amor y la misma naturaleza divina.
             Nadie puede contemplar jamás el rostro del Padre y seguir viviendo. Y para que pudiéramos saber cómo era Dios, alguien debía humanizarse y tomar la forma humana con el nombre de Jesús y ese fue el Hijo amado. De manera que quienes se relacionaban con él, y andaban día a día con él, cómo es el caso de sus discípulos y otras personas, como la familia de Lázaro, maría Magdalena entre otros. No solamente estaban viendo a la persona de Jesús sino también al Padre en Jesús. Por eso en Juan 1: 18 se dicen las siguientes palabras: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”. “Cristo vino para revelar al Padre, y prácticamente los que lo vieron a él vieron”[2].
            En hebreos 1:3 se presenta otro cuadro el cual también es necesario que se incluya aquí, allí dice de la siguiente manera, hablando acerca de Jesús: “el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”.
El resplandor de que habla aquí es algo que emite luz, que es en esencia luz, no algo que refleja luz. La palabra “gloria” es la misma que se usa en el Antiguo Testamento para referirse a la gloria luminosa que llenaba el lugar Santísimo dentro del tabernáculo y templo. Esta gloria representaba la presencia de Dios. El versículo dice que Jesús es “el resplandor de la gloria de Dios, es decir, el es a Dios Padre como los rayos de luz al sol. Y la frase “imagen misma de sus sustancia” quiere decir literalmente “la representación exacta de lo que es en su esencia o naturaleza.[3]
 Cristo es de la misma esencia que es el Padre, porque también es Dios. No solamente reflejaba la gloria del Padre, sino que esa gloria, que él reflejaba era la misma que habían compartido juntos desde la eternidad y que ahora era reflejada al hombre de una manera limitada, por causa del pecado. Aun cuando Cristo era un ser humano de carne y hueso, siguió siendo Dios, poseyendo su naturaleza divina, solo que vedada por amor.
Esta igualdad también se puede percibir al comparar ciertos pasajes del Antiguo Testamento con algunos del Nuevo Testamento. En el capítulo 1 de Juan se narra una interesante escena, cuando algunos fariseos y levitas llegaron a donde Juan y le preguntaron quien era, él respondió con las palabras Isaías y dijo  “yo soy la vos de uno de clama en el desierto preparando el camino del Señor”. Ya Isaías inspirado por el Espíritu había escrito estas palabras: “Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios” Isaías 40:3. Y ahora Juan en el Nuevo Testamento se ve como el cumplimiento de la profecía.
 Antes de la llegada de Dios, que en este caso  es Jesús el Mesías. Juan debía preparar el corazón de las personas de manera que fueran más susceptibles al mensaje. Lo interesante de todo esto es la interrelación que podemos ver en ambos pasajes. Porque el camino que se le iba a preparar al Dios en el Antiguo Testamento en el Nuevo testamento el Dios es Cristo. De una manera clara aquí a Jesús se le aplica el nombre de Dios.
Hubieron otros que reconociendo la divinidad de Jesús le llamaron Dios, y tenemos el ejemplo de Tomás. Jesús había sido crucificado y con su muerte las esperanzas de los discípulos habían quedado destruidas. Sin embargo al tercer día el resucito venciendo la muerte y se le apareció a algunos de los discípulos, mas no a todos. Tomás era uno de los que aun no habían visto a Jesús luego de haber resucitado y no creía que se había levantado de entre los muertos. Hasta que no meta mi dedo en sus manos y su costado no creeré, así decía. Cuando Jesús se les aparece estando todos juntos le dice “mete tu dedo en mis manos y en mi costado”, el dice “Dios mío y Señor mío”.
 Algunas personas dicen que no le dijo Dios a Jesús sino que se refirió al Padre sin embargo esta idea no es correcta, porque Tomas se refirió a Jesús y no al Padre. Durante tres años y medio él había andado con Jesús, había visto su poder sin igual, lo había escuchado perdonar pecados, cosa que solamente Dios puede hacer, había contemplado su carácter y estaba completamente convencido que Jesús no solamente era un hombre sino que era Dios en persona.
“Solamente Dios puede perdonar pecados” Marcos 2:7. Jesús le dijo a un paralítico que habían traído donde él, hijo tus pecados son perdonados, y las personas que están alrededor cavilaban en sus corazones pensando que Jesús decía blasfemias porque perdono a un hombre. La blasfemia para ellos era que Jesús siendo hombre se hacía igual a Dios porque solo Dios puede perdonar. Y no era que Jesús quisiera hacerse igual a Dios sino que como él es igual a Dios, tiene autoridad para perdonar los pecados a los hombres. Aquí podemos ver el mismo testimonio personal de Jesús, el no trata de hacerle entender a otros que es Dios sino que sino que el actúa como Dios.
La igualdad de Jesús con el Padre se puede ver de muchas maneras y como dice en el libro de las creencias de los adventistas del Séptimo Día podemos concluir que: “La igualdad de Cristo con el Padre se da por sentada en la formula bautismal, la bendición apostólica completa, su último consejo y la exposición que hace Pablo de los dones espirituales”[4]
Estos son algunos ejemplos que podemos encontrar en la Biblia de los muchos que hay, los cuales nos confirman la divinidad de Jesús, y por ende su igualdad con el Padre, ya que las mismas prerrogativas divinas del Padre se ven en el Hijo amado, por otro lado la divinidad de Jesús era necesaria para la salvación del hombre, porque si Jesús hubiera sino solamente humano  no habría salvado a nadie, porque el ser humano a sí mismo no se puede salvar, ni mucho menos  a otras personas. Solamente alguien que fuera como Dios podía pagar el precio de la salvación del hombre. Por lo tanto su divinidad era necesaria para que pudiéramos ser redimidos del pecado.

Preexistencia
            El tema de la preexistencia de Cristo ha sido un tema de mucho debate duran siglos, como lo observa  Teófilo Pichardo. “Realmente, la preexistencia de Cristo  ha sido un tema de debate caluroso, especialmente, por teólogos alemanes que regularmente lo cuestionan o lo dudan todo”[5].
            El caso es que Cristo existe desde la eternidad,  Mucho antes de que viniese a este mundo y naciese de una mujer, ya él era uno con el Padre y el Espíritu Santo. Pero aun así, muchas personas se han preguntado si realmente este aspecto es cierto sobre la vida de Jesús. ¿Será que acaso Jesús fue un hombre normal como cualquier otro ser humano, que comenzó su existencia cuando nació en este mundo, pero la diferencia con nosotros fue que Dios se manifestó de una manera sorprende en su vida? preguntas  como esta y muchas otras han estado dando vueltas en la mente de muchos estudiantes de la Biblia. Pero lo interesante de todo, es que la misma Biblia nos habla sobre esto y nos deja bien claro que Cristo existe desde la eternidad.
Sin embargo, este aspecto no ha traído tanta controversia, con  cierto tipo de  personas como es el caso de los Testigos de Jehová, como el aspecto de que  Jesús es como Dios. Por lo tanto en esta parte abordaremos  dos de entre muchos pasajes en los cuales habla  o da indicios de la preexistencia de Cristo.
El Juan 1:1 se dice: “en el principio era el Verbo y este estaba con Dios y era Dios”. La pregunta es ¿Cuándo era ese principio? y ¿quién era el Verbo? Cuando seguimos leyendo se nos dice que “el Verbo se hizo carne y habito entre nosotros” Juan 1:14. Ese Verbo, que se hizo carne y que habito con nosotros, Juan deja bien en claro que fue Jesús, por lo tanto el Verbo es Cristo.
Ahora bien ese principio  al cual se refiere este pasaje no se sabe exactamente cuándo fue, ni es necesario que los sepamos, el caso es que fue mucho tiempo atrás, en la eternidad que nosotros no sabemos ni mucho menos podemos entender, porque tenemos mentes finitas limitadas por el pecado y como dice Deuteronomio  29:29 “las cosas reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre pero las cosas secretas pertenecen a Dios". Desde los siglos ya existía el Verbo el cual que estaba con Dios, refiriéndose al Padre. Ellos estuvieron juntos,  viviendo en una relación unida por el amor.
Elena G de White comentando sobre esta parte nos dice lo siguiente:
La Palabra (Verbo) existía como un ser divino, como el mismo eterno Hijo de Dios, en unión con su Padre y siendo uno con él. Desde la eternidad se constituyó en el mediador del pacto, la Persona en quien serían benditas todas las naciones de la tierra, tanto judíos como gentiles, si tan sólo lo aceptaban. "El Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios". Desde antes que fueran creados los hombres o los ángeles, el Verbo (Palabra) era  con Dios, y era Dios... exaltad a Jesús.[6]

El apóstol Juan desde el comienzo de su evangelio quiere dejar en claro que Jesús no es un hombre más, no era un profeta más que habría de venir a este mundo, sino que a pesar de ser hombre era el mismo Dios el cual había creado todas las cosas que hay en este mundo incluyendo al mismo ser humano.
En ese tiempo muchos no querían aceptar que Jesús era Dios, como los fariseos entre otros. Y  No solamente en ese tiempo sino hoy día sucede lo mismo. Algo que se puede dilucidar de estas palabras Juaninas,  y que subyace en estos versículos es que como Dios no es creado y siempre ha existido, al aceptar que el Nazareno es Dios por ende se acepta su preexistencia.
Otro pasaje Bíblico digno de analizar se encuentra en Juan 8:58 “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: antes de que Abraham fuese, yo soy”. Cuando Jesús dijo estas palabras, las personas que estaban allí alrededor de él se encolerizaron de tal manera con una ira diabólica que agarraron piedras para apedrearlo.  ¿Cómo es posible que este hombre se atreva a decir que él es antes de Abraham, si solamente Dios puede decir semejante cosa? Seguramente se preguntaban esto y mucho más a tal grado que no pudieron dominar su ira.  
Cuando sucedió este evento, Jesús ni siquiera llegaba a los 40 años, entonces ¿Cómo era posible que el fuese antes de Abraham, sino que hubiera existido mucho antes de nacer del vientre de una mujer?  Con estas palabras nuestro salvador da a entender a los judíos y no solo a ellos sino a nosotros también su preexistencia.
            Los fariseos, saduceos, entre otros religiosos de ese tiempo, en su mayoría no quisieron reconocer que Jesús era divino,  aunque algunos de ellos si creyeron como fue el caso de Nicodemo. Estas personas no comprendían como: “aunque es verdadero y eternamente Dios, llego a ser también verdaderamente hombre”[7]  
Y  no solo eso, sino también  que Cristo afirma Yo Soy. Usando las mismas palabras que usara Jehová cuando habló con Moisés desde la zarza ardiente. Indiscutiblemente el mismo testimonio de Jesús nos lo confirma y las personas que no quieran aceptarlo niegan descaradamente lo que el Mesías dijo de sí mismo. Por lo cual podemos concluir como dice Widden: “Jesús no solamente afirma “preexistencia” antes de Abraham, sino también que es el eternamente existente “Señor Dios” de Israel”[8].
Auto existencia
Jesús no solamente existió antes de venir a este mundo como hombre sino que además de eso es existió por sí mismo. Muchas personas no aceptan esto como los arrianos que creen que Jesús fue la primera creación de Dios y los pasajes que usan son  apocalipsis 3: 14 que describe al Hijo como “el principio de la creación de Dios”, Hebreos 1: 5 donde dice que Dios le engendró. Estos textos los toman fueras de sus contextos y le dan un significado diferente para defender sus presuposiciones.
Pero veamos que nos dice la Biblia respecto a la auto existencia de Jesús, el dijo: Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre”. Cuando dice nadie me la quita, está hablando a cerca de su vida, y lo interesante de esta declaración es que el mismo la podía tomar.
 Aun después de muerto el podía volver a tomar su vida por sí mismo porque él es el autor de la vida. Por eso tenía que encarnarse para poder morir  porque Dios no muere que por eso cuando Jesús muere, solamente muere su naturaleza humana.
White declara que: “En Cristo hay vida original que no proviene ni deriva de otra.”[9] Su vida no la recibió del Padre como algunos afirman, sino por si mismo ¿Cómo es posible que exista por sí mismo si todo tiene un comienzo y un fin? Se puede observar que no es así con Dios, el existe por sí y todo emana de él. Todas las personas que han tratado de comprender esto han quedado frustradas por que eso para nosotros es un misterio incomprensible, pero el hecho de que sea incomprensible no significa que no sea verdad. Nuestra mente en finita, limitada y no entiendo esto ya que en este mundo todo tiene un principio y nada es eterno y muchas veces el ser humano quiere aplicarle eso mismo a Dios pero no es así, porque él no tiene ni principio ni fin  es el alfa y la omega el primero y el último.
Sus nombres Divinos
Todos los nombre Bíblicos tienen un significado singular, ya que el nombre estaba asociado con alguna misión en particular que esa persona iba a realizar o bien porque Dios quería dar un mensaje por medio de ese nombre a la nación de Israel. Como es el caso del profeta  Isaías y Oseas, Dios le dio un mensaje a su pueblo a través del significado del nombre de sus hijos. Por otra parte el nombre también es sinónimo del carácter.
Ahora bien, a nuestro redentor, se le dan diversos nombres en las Escrituras, los cuales revelan su misión y no solo eso, sino también su divinidad. Por lo tanto analizaremos algunos de esos nombres y observaremos como a través de ellos se refleja que Jesús es Dios.

Jesús
El primer nombre que analizaremos es: Jesús. Cuando el ángel  Gabriel se le apareció a José, cuando este estaba considerando dejar a maría su prometida, le dijo: “y llamaras su nombre  Jesús, por que el salvara a su pueblo de sus pecados” mateo 1:21.
 De ahí podemos deducir el significado de este nombre, ya que él dice afirmativamente salvará. Y eso es precisamente lo que significa Jesús: salvador, sí, salvador, esa era la principal misión de él,  salvarnos del pecado, rescatarnos de las garras de Satanás, redimirnos, en fin darnos la oportunidad de regresar al paraíso que como consecuencia de la transgresión habíamos perdido. Al dar su vida por el pecador Jesús pago la deuda que nosotros debíamos pagar, sufrió la segunda muerte que tendrá que sufrir todo aquel que no lo quiera aceptar como su salvador personal.
El profesor Berkhof  haciendo un análisis de este nombre, del Hijo de Dios, destaca que  el nombre Jesús ha sufrido algunos cambios o mejor dicho modificaciones a través de los siglos sin saber cómo. Sin embargo no ha perdido su significado, por lo cual el afirma: “la opinión generalmente aceptada es que se deriva de la raíz  yasha, que se cambió en hoshia, salvar.”[10]
            Cualquiera hayan sido los cambios o las modificaciones, la esencia permanece, salvar. Anteriormente mencionábamos que solamente uno que fuera igual que Dios podía salvar, porque el ser humano desgraciadamente no puede hacerlo. Y cuando hacemos un estudio de la Palabra Inspirada, encontramos que el acto de salvar se le había aplicado solamente a Dios en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. Por eso al principio de este último que hemos mencionado, lo primero que se expresa es el deseo que tiene el cielo de salvar al hombre. Y ese Dios del Antiguo Testamento que puede hacerlo, iba a nacer como un niño, así como nosotros. Esta es una evidencia clara y concisa que se presenta de que el Dios que se revelaba a los hebreos fue el mismo que murió en la cruz.  
            Con respecto a este nombre queremos resalta además que corresponde con algunos personajes, como es el caso de Josué y Oseas, el cual se traduce como Iesus los cuales de cierto modo prefiguraban lo que haría nuestro salvador  cuando viniera a este mundo. Josué introdujo a la nación israelita a la Canaán terrenal y Jesús entrará al Israel espiritual a la Canaán celestial. Oseas amo a Gomer hija de Diblaim con un amor incondicional de igual manera Jesús nos ama incondicionalmente al punto de dar su vida por nosotros, y aun cuando le rechazamos y escogemos a otro en vez de él, así como gomer se fue con otro amante, nuestro Señor va a donde nosotros y nuevamente nos redime vez tras vez.

Cristo
Otro de los nombres que se le aplicaron a la segunda persona de la deidad fue Cristo. Este otro nombre fue usado muchas veces en los evangelios y otros libros del Nuevo Testamento. No tenemos un punto de partida para cuando fue que se empezó a usar este nombre para referirse a Jesús. Empero por el significado que daremos posteriormente podemos suponer que fue después de su bautismo.
Ahora bien, el significado de este nombre es peculiar ya que tenía que ver con un acto que se debía de realizar a Jesús. Esto es su ungimiento antes de comenzar su ministerio. Berkhof  señala: “si Jesús es el nombre oficial del Mesías. Es equivalente a Mashiach del Antiguo Testamento y de este modo significa ungido.”[11]
El ungimiento de Jesús antes de comenzar el ministerio era algo bien importante. Cuando nosotros hacemos un estudio de cómo Dios dirigió al pueblo Israelita, encontraremos que él le dio instrucciones claras sobre este acto: el ungimiento.
No cualquier persona debía ser ungida, sino únicamente, los reyes y los sacerdotes, antes de comenzar a ejercer estas funciones. Jesús iba a realizar la mayor obra que se realizaría en este mundo y de igual manera necesitaba ser ungido con el Espíritu Santo el cual le iba a ayudar y fortalecer para poder vencer. Esto ocurrió en ocasión de su bautismo que se relata en mateo 3:13-17. En ese momento el cielo se abrió, y el Padre dijo este es mi hijo amado en quien tengo complacencia y el Espíritu Santo descendió en forma de paloma sobre la cabeza de Jesús. Las tres personas de la divinidad se vieron representadas en esta escena, dando a entender que los tres estaban trabajando unidos en la salvación de los hombres.

Emanuel
El nombre Emanuel es otro de los que se le aplica a Jesús. La primera vez que se hace uso de él es en Isaías, de hecho en el único libro del Antiguo Testamento donde se menciona en el capítulo 7 y el 8.  Allí se dice: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”  Isaías 7:14.
Durante muchos años se había profetizado este nombre para el Ungido, pero ¿qué significa ese nombre? Y ¿cómo se relaciona con la divinidad de Jesús? Como podemos observar este nombre se usa  nuevamente en mateo 1:22, 23, haciendo alusión al pasaje de Isaías y la misma Biblia nos confirma de que Emanuel “traducido es Dios con nosotros”  mateo 1:23.
Dios siempre ha querido habitar con el hombre, desde que lo creo y lo colocó en el jardín del Edén  cada sábado iba a rescontrarse con él para compartir un día entero juntos. Cuando la raza humana peca esa comunicación se troncha y ya Dios tiene que buscar otro medio para comunicarse con el hombre por eso muchas veces usaba a sus profetas para dar sus mensajes. Cuando saco al pueblo de Israel de Egipto le dijo: “y me harán un santuario y habitaré en medio de ellos” Éxodo 25:8. Sin embargo eso no era suficiente Dios quería hacer algo más. Y como nosotros no podemos ver a Dios y seguir viviendo, el mismo señor busco la alternativa y era que Jesús se hiciera hombre para que su humanidad cubriera su divinidad y de esa manera pudiera vivir entre nosotros. Esto el mensaje que nos transmite este nombre, que Dios se encarnaría para tomar nuestro lugar.
Al analizar todos estos nombres podemos afirmar que: “los nombres de Cristo revelan su naturaleza divina”[12] esto no es una aberración teológica ni mucho menos un capricho de un grupo de personas, sino es una conclusión lógica a las cual se puede llegar al analizar todo el amplio abanico de evidencia que podemos encontrar en la Palabra de Dios.
Reconocer que Jesús es Dios  es importante en la experiencia cristiana, ya que cuando lo hacemos realmente valoramos el sacrificio que hizo, el mismo que nos creo y a la misma vez somos motivados a corresponder ante ese amor desinteresado que se ha manifestado a la humanidad. Por otra parte podemos ir confiadamente a él sabiendo que nos perdonara de nuestros pecados,  cambiará nuestras vidas y como consecuencia obtendremos al final la vida eterna.
En este estudio hemos podido observar como en los diferentes textos que hemos analizado se pude ver un aspecto de esa divinidad del Hijo de Dios. Sin embargo hay que ser cuidadoso al analizar cualquier versículo  para no llegar a conclusiones erróneas. Hay que fijarse bien en su contexto tanto mediato como inmediato, pedir la iluminación del Espíritu que inspiro al escritor bíblico y al igual que a Pedro se nos revelará quien es verdaderamente Jesús.


CONCLUSION
            Mediante esta investigación hemos podido ver que Jesús aun siendo hombre también era Dios. Esto se ve reflejado mediante su propio testimonio, el de las personas que lo seguían y el punto de vista del escritor Bíblico.
            Esta enseñanza aun cuando resulta difícil de explicar es verdadera, por otro lado  su divinidad era necesaria, y esas  diferentes razones  ya se han presentado durante la investigación. Y pues la persona que crea en la Biblia y la acepte como palabra de Dios, por ende también aceptara esta doctrina.
            Jesús siendo Dios, tomo forma de Hombre, de siervo y las dos naturalezas tanto la divina como humana se fundió en una persona. ¿Como sucedió esto? No lo sabemos, la misma Palabra lo llama un misterio. Por otra parte nosotros al tener mentes finitas limitadas por el pecado no comprenderemos a plenitud a Dios que es un ser superior a nosotros.



BIBLIOGAFÍA

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                  [1] Humberto, Rasi M., Comentario Bíblico Adventista 5ed. (Boise, Idaho.: Publicaciones Interamericanas, 1987), 545.      

[2] Ibid, 883.

[3] Jorge Moreno, Centro de estudios bíblicos, 12 de febrero del 2008 (http://estudiosbiblicos-jorge.blogspot.com/2008/02/hebreos-11-3.html)

                  [4] Creencia De los Adventistas del Séptimo Día Segunda ed. (Nampa, Idaho.: Pacific Press, 2006), 49, 50.

                 
                  [5] Teófilo Pichardo, Cristología para el siglo XXI (Barrien Spring Mich.: Litheotech, Andrews University, 2010), 79.               


                  [6]  Elena G. de White, Exaltad a Jesús (Coral Gables, Fla.: Asociación Publicadora Interamericana), 68.


                  [7]Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, 41.

                  [8] Whidden  Woodrow  y Jerry Moon, eds, La Trinidad  (Doral Fla.: Asociación  Publicadora Interamericana, 2008), 58.

                  [9]  Elena G de White, Deseado de todas las Gentes  (Mountain View, Calif.: Publicaciones        Interamericanas, 1955), 489.

                 
                  [10]  L. Berkhof, Teología Sistemática (Mich.: T.E.L.L., 1981), 370.

                  [11] Ibid, 370.

                  [12] Ibid, Creencias de Los Adventistas del Séptimo Día, 49

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