Saturday, June 4, 2016

Cristo y el Santuario

CRISTO EN EL SISTEMA DE SACRIFICIOS EN EL SANTUARIO


INTRODUCCION
                 La doctrina del santuario es clave en la creencia de los adventistas del Séptimo día. Por lo cual la comprensión clara de la misma abre nuestras mentes para comprender el ministerio que Cristo está realizando ahora mismo en el lugar santísimo del santuario celestial. El santuario terrenal era sombra del verdadero tabernáculo así que para entender la obra que Cristo  hace  en nuestro favor,  debemos saber que era lo que se hacía aquí en la tierra. Y es el propósito de esta investigación presentar el ministerio en el lugar santo y en el lugar santísimo del santuario y ver como todo esto se relaciona con Jesús en el plan de la salvación. A la misma vez nos anima a que nos acerquemos confiadamente al trono de la gracia para hallar misericordia para el oportuno socorro.




CRISTO Y EL MINISTERIO DIARIO DEL SANTUARIO
     Después que el pecado entro en el mundo la comunicación con Dios se tronchó. El ser humano debía morir como consecuencia de su pecado. Empero el día que ellos pecaron no murieron literalmente, pero alguien murió en su lugar; un cordero inocente, en representación de Cristo, que un día moriría a fin de rescatar al hombre. De ahí en adelante, se empezaron a realizar sacrificios de animales,  lo cual era sombra, de lo porvenir. Y a través de los años, tanto Adán, Eva y sus hijos, ofrecían sacrificios. Esto también se vio en la vida de Abraham, Isaac y Jacob, preparando el camino hacia el santuario. Muchos de los escritores y seminaristas cada vez que presentan esta doctrina, toman como punto de partida las palabras:
                           “Y me harán un santuario y habitaré en medio de ellos.”[1]
      Sin embargo  la primera vez que se hace mención del santuario es en Éxodo 15:1, y de ahí en adelante la vemos en el resto de la sagrada escritura. Lo primero que se puede observar como propósito del santuario es que: Dios iba a morar entre su pueblo. Si bien es cierto que Dios está en todos los lugares, y que no está limitado por el tiempo y el espacio; él quería morar en medio de su pueblo de una manera especial. Y otro propósito del santuario  es que a través de toda esta simbología:
                       “En ese lugar el pueblo aprendía el camino de la salvación.”[2]  
                 Al estudiar lo que la Biblia nos presenta ponemos afirmar la existencia de un santuario en la tierra el cual  era figura y sombra del verdadero santuario que hay en el cielo. La doctrina numero 24 de los adventistas del séptimo día nos dice lo siguiente:
     “hay un santuario en el cielo, el verdadero tabernáculo que el Señor                                                                       erigió y no el hombre. En el ministra Cristo a favor de nosotros, para poner a disposición de los creyentes los beneficios de su sacrificio expiatorio ofrecido una vez y para siempre en la cruz”[3].
      Este santuario debía ser una réplica exacta; el mismo Señor le dijo a Moisés:
                            “mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el                       monte”[4].
        Y por ende el hizo todo como Dios se lo mostró. Otro aspecto que podemos visualizar es que el  santuario tenía ciertos compartimientos para hacer los ritos correspondientes. Estaba dividido en varias secciones: en primer lugar tenemos el atrio donde se encontraba el altar del holocausto y la fuente de bronce. El lugar santo donde estaba la mesa de los panes de la proposición, un incensario de oro y un candelabro y la tercera parte era el lugar santísimo donde hablaremos con más detalle; se hallaba el arca del pacto, donde había una urna que contenía la vara de Aarón que reverdeció, las dos tablas de piedra que tenían grabados los 10 mandamientos  escritos con el dedo de Dios y parte del mana. Y cada uno de estos muebles tenía su representación y significado. Ahora nos concentraremos en la obra que se realizaba diaria o continuamente en el lugar santo y el atrio y veremos cómo se relaciona todo esto con Jesús. La primera   parte que mencionábamos es el atrio allí se llevaban a cabo los  sacrificios y los holocaustos como ofrenda voluntaria y ofrenda por el pecado. La  Biblia nos dice.                                                                                                                                                                                                                                                              
      “Entonces degollara el becerro en la presencia de Jehová; y los    sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre, y la rociaran alrededor sobre el altar, el cual está a la puerta del tabernáculo de reunión”.[5]
        Esta ofrenda voluntaria no debe confundirse con la ofrenda por el pecado que esa si era requerida cuando la persona pecaba. Después que un individuo cometía un pecado tomaba un corderito y lo traía al santuario. El pecador reconocía que por sí mismo no podía hacer nada para librarse de su pecado ahora traía  un animal inocente en representación de el Hijo inocente de Dios que un día daría su vida en rescate por el pecador. Acto seguido la persona colocaba sus manos sobre la víctima  
      “el acto de colocar las manos sobre la cabeza de la victima en un rito común  por medio del cual se efectúa la sustitución y trasferencia de los pecados”[6].
      Luego de esto el sacerdote ponía sangre en los cuernos del altar que  era la parte más alta dirigida hacia arriba conectando así al pecador con el perdón de Dios haciendo esta conexión vertical.  En el altar podemos ver una representación de la cruz donde Jesús.
      “El verdadero cordero de Dios que quita el pecado del mundo”[7]
       Fue inmolado por nuestros pecados ofreciendo así su propia sangre ante Dios. Cada sacrificio que se hacía, cada corderito que se sacrificaba, cada gota de sangre que caía al suelo apuntaba a la cruz. Por lo cual podemos afirmar con certeza que.
        “en los sacrificios ofrecidos en cada altar se veía al redentor”
       El otro mueble que se hallaba en el atrio es conocido también como lavacro la Biblia nos dice que era de bronce y el sacerdote antes de entrar el santuario debía lavarse las manos y los pies dejando todo la impureza allí que representa el pecado. Este simbolismo lo podemos entrelazar con el bautismo.
     Cuando una persona hoy día acepta a Jesús como su salvador y pide perdón sinceramente por sus pecados es perdonado, y por ende entra en las aguas del bautismales siguiendo el ejemplo de su Maestro que cuando estuvo aquí en la tierra fue bautizado, no porque tuviera pecado sino para dejarnos ejemplo de lo que debíamos hacer,  también;
     “en el lavacro del agua se indica el paso siguiente, el de la santificación. Mediante estos símbolos Cristo nos es hecho por Dios: justificación, santificación y redención”[8].
        La santificación es un proceso que dura toda la vida una lucha constante contra el mal. Una proceso mediante el cual nuestro carácter se va asemejando a la imagen de Dios de tal manera que estemos preparados para recibirle cuando el venga.
        Por lo que hemos podido  ver el pecado se trasfería al santuario y a su sacerdocio acumulándose día tras día en el lugar santo por lo tanto debía hacerse una obra de expiación y purificación por el santuario. Pero ¿en qué consistía esto? Y ¿Cómo se purificaba el santuario? A estas y otras preguntas más le daremos respuesta en el siguiente capítulo.



CRISTO Y EL MINISTERIO ANUAL DEL SANTUARIO
       En la primera parte presentamos el ministerio en el lugar santo ahora se presentará en el lugar santísimo o segundo apartamento del santuario. Cualquier sacerdote no debía entrar a este lugar solamente el sumo sacerdote era el que podía y no todos los días; observemos lo que Dios le dijo a Moisés:
      “Di a  Aarón tu hermano que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo”[9].  
       El velo era la cortina que separaba el lugar santo del santísimo. Solamente una vez en el año
       “En el mes séptimo a los diez días del mes.”[10]
       Se llevaba a cabo este día de expiación. Un estudio cuidadoso del ritual  que se llevaba a cabo muestra que la purificación era por el santuario y no por el pecador.
       Las personas durante el año habían tenido oportunidad de arrepentirse y llevar su ofrenda y en todo ese tiempo los pecados se habían transferido al santuario y a su sacerdocio, por lo cual debía ser purificado.
     “Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.”[11]
       Esta ceremonia requería dos machos cabríos, luego de haberse suerte y era uno para Jehová y otro para Hazazel. El que correspondía a Jehová era sacrificado, el sumo sacerdote tomaba su sangre y la introducía al lugar santísimo y rociaba con su dedo en el propiciatorio que era la cubierta del arca, en la misma presencia de Dios y de esta manera se purificaba el santuario de todas las impurezas que se habían estado acumulando.  Luego que se terminaba esta parte, se introducía al otro chivo; Azazel. Con respecto a este nombre ha  habido muchas interpretaciones sin embargo podemos afirmar que era un simbolismo de Satanás por mucha razones una de ellas la podemos ver en el mismo contexto que dice literalmente: uno para Jehová y otro Azazel  y tampoco se sacrificaba por lo cual no se podía obtener perdón.
       “Según estudios Azazel significa dios fiero o dios macho cabrío un símbolo viviente y sorprendente del demonio o príncipe de este mundo, a quien otros pasajes identifican como Satanás o diablo.”[12]
       El sumo sacerdote ponía la mano sobre este chivo y transfería todos los pecados a este animal luego se designaba a alguien para que lo llevara al desierto a un lugar solitario para que muriera.
       Como decíamos al principio la Biblia presenta la existencia de un santuario en el cielo en el cual Cristo es el sumo sacerdote y en estos momentos está haciendo la obra de expiación por el pecado que se realiza a través de un juicio que no es más que un estudio minucioso de lo que ha sucedido. Ya el cordero correspondiente a Jehová fue muerto en la cruz haciendo la expiación.
      Y durante este tiempo de juicio se decide el destino de los hombres, como resultado se define quien de los hombres se salvará. Después que Jesús termine esa obra de intercesión ya no hay más perdón
      “Y así como el sumo sacerdote al quitar los pecados del santuario, los confesaba sobre la cabeza del macho cabrío emisario, así también Cristo colocará todos los pecados sobre Satanás, autor e instigador del pecado.”[13]
      El fue el que lo origino por lo tanto deberá cargar con esa responsabilidad. Todos los pecados de los creyentes caen sobre él y los tendrá que pagar
                          “En el lago de fuero y azufre.”[14]
       Otro aspecto más que podemos ver aquí es la prisión milenaria de   Satanás descrita en el libro de Apocalipsis capitulo 20. Así como se llevaba el chivo   por una soga al desierto el enemigo será confinado a este mundo desolado,  destruido por las plagas que caerán sobre la tierra y sin ningún ser humano vivo  para tentar, estará atado por una cadena de circunstancias.  
       “Se le concederá finalmente al diablo el mundo por cuyo dominio tanto trabajó, pero arruinado y deshabitado tal como lo dejó, y como había estado antes que se manifestase la mano creadora de Dios. Y posteriormente será destruido con todos los demonios y pecadores para siempre y Dios gobernará con sus hijos por toda la eternidad en un mundo sin pecado sin sufrimiento ni dolor. Hoy vivimos en el gran día antitífico de la expiación. Así como se requería  que los israelitas afligieran sus almas en ese día, del mismo modo Dios llama a su  pueblo a experimentar un arrepentimiento de corazón. Todos los que desean  retener su nombre en el libro de la vida deben arreglar sus cuentas con Dios y con sus semejantes durante este tiempo en que se realice el juicio de Dios”[15].
       En el santuario podemos ver el plan de salvación hecho por Dios a favor del pecador a fin de rescatarle de su condición caída.

  
 CONCLUSIONES
       En este breve resumen hemos se ha presentado de una manera sencilla  y clara la doctrina del santuario desde una perspectiva Cristo céntrica, porque en Jesús se ve el cumplimiento de todos estos sacrificios de animales. No había otra manera de salvar al hombre la única era la muerte expiatoria en la cruz.  Por lo tanto debemos  apreciar la obra del santuario que  es de suma importancia para la salvación del hombre. A través del mismo podemos ver ese plan planificado por Dios a favor del individuo. El ser humano  se ha apartado de Dios siempre ha estado huyéndole pero aun así Dios lo sigue llamando y ofreciéndole el perdón a través de su sacrificio.



BIBLIOGRAFIA
Asociación Ministerial de la Asociación General: Creencias de los Adventistas del
                           Séptimo Día. Publicaciones Interamericanas, Nampa, Idaho, 2006.
 White, Elena G. Cristo en su santuario. Florida Oeste Buenos Aires: Asociación                                
                           casa  editora sudamericana, 1979.
 Japas, Salim: Cristo en el santuario. Mountain View, California: Publicaciones  
                          Interamericanas, 1980.
Santa Biblia RVR 196: Nashville Tennessee: Holman Bible Publishers, 2000.
Treiyer, Alberto R: Las promesas gloriosas del santuario. Siloam Springs, Arkansas:
                                 Creation Enterprises International, 1994.





[1] Éxodo 25:8
[2] Creencias de los Adventistas del séptimo día pag.349
[3] Creencias de los Adventistas del séptimo día pag.348
[4] Exodo 25:40
[5] Levitico 1:5
[6] Creencias de los Adventistas del Séptimo Día pág. 352
[7] Juan 1:29
[8] Cristo en el santuario pág. 21
[9] Levitico 16:2
[10] Levitico 16:29
[11] Hebreos 9:22
[12] Las promesas gloriosas del santuario pág. 126
[13] Cristo en el Santuario pág. 78
[14] Apocalipsis 20:10
[15] Creencias de los Adventistas del Séptimo Día pág. 364

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